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La cordillera registró hasta 2,50 metros de nieve en las estaciones relevadas

San Juan completó el relevamiento aéreo de nieve en la cordillera, una instancia clave para anticipar la disponibilidad de agua que tendrán los ríos provinciales durante el próximo ciclo hidrológico. Las mediciones abarcaron siete estaciones de alta montaña y registraron una acumulación promedio de 1,33 metros, con un máximo de 2,50 metros en Calderón.

El operativo, denominado Ventana Andina, fue coordinado por la Secretaría de Recursos Hídricos y Energías Renovables, dependiente del Ministerio de Infraestructura, Agua y Energía. Los vuelos en helicóptero recorrieron distintos puntos de las cuencas de los ríos Jáchal y San Juan, de norte a sur. La tarea requirió condiciones meteorológicas favorables para trabajar con seguridad en zonas de elevada altitud.

Los registros mostraron diferencias significativas entre las estaciones. Después de Calderón, con 2,50 metros, se ubicaron Teatinos, con 1,60; El Carmen y Pachón, con 1,50 cada una; Castaños Norte y Pantanosa, con 80 centímetros; y Corrales de Alambre, con 60 centímetros.

En el relevamiento participaron los técnicos provinciales Lucio Mercado y Facundo Busso, integrante de la división de Hidrología de la Dirección de Hidráulica, junto con Enrique Villar y Federico Villar, de EVARSA. Los equipos realizaron los cateos que permiten determinar la cantidad de nieve acumulada y aportar información para los cálculos posteriores.

Sin embargo, la altura registrada no alcanza por sí sola para establecer cuánta agua llegará a los ríos. Los especialistas también deben calcular la superficie cubierta y la densidad de la nieve, un factor que permite estimar su contenido de agua. Una acumulación de igual espesor puede representar reservas hídricas diferentes según su grado de compactación. También se contempla la sublimación, proceso por el cual parte de la nieve pasa directamente a vapor sin convertirse en agua líquida.

Concluida la etapa de campo, la información será procesada junto con imágenes satelitales, herramientas de análisis estadístico y modelos de redes neuronales. La integración de esas variables permitirá elaborar el pronóstico hídrico anual, que estima el volumen de agua proveniente del deshielo en las cuencas de los ríos Jáchal y San Juan.

El resultado tendrá incidencia directa en la planificación de la distribución del recurso, tanto para el abastecimiento como para el riego y los distintos usos productivos. En una provincia cuya disponibilidad depende en gran medida de la nieve acumulada en los Andes, conocer con mayor precisión las reservas cordilleranas constituye una herramienta central para administrar el agua.

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