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Daniel Durán: “No estamos dispuestos a que se caiga el sistema universitario”

El conflicto por el financiamiento de las universidades nacionales ingresó en una nueva fase de presión sindical con cuatro paros de 24 horas sin asistencia a los lugares de trabajo. En San Juan, las medidas afectarán el funcionamiento de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y podrían profundizarse si el Congreso no incorpora al Presupuesto los recursos que reclama la comunidad universitaria.

Daniel Durán, secretario geneal de la Asociación del Personal de la Universidad Nacional de San Juan – (APUNSJ) – sostuvo que la protesta responde al deterioro salarial de docentes y no docentes, las restricciones presupuestarias y la insuficiencia de las partidas destinadas al funcionamiento institucional y las becas estudiantiles.

El dirigente cuestionó, además, el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario. Según explicó, sus artículos 5 y 6 establecen mecanismos de actualización salarial tomando como referencia la evolución del índice de precios al consumidor desde diciembre de 2023.

Advirtió que la inobservancia de la ley, pese a los precedentes judiciales expuestos, agravó el desacuerdo presupuestario hasta convertirlo en una crisis institucional sistémica.

“Lo que está en conflicto acá es el propio sistema republicano de gobierno y la división de poderes”, planteó Durán durante una entrevista con Mundo Laboral San Juan. Para el titular de APUNSJ, el Ejecutivo no solo incumple una ley aprobada por el Congreso, sino que desoye decisiones de la Justicia.

Cuatro jornadas de huelga y servicios afectados

El cronograma anunciado por la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN), a la que adhiere APUNSJ, contempla paros para este miércoles 28 de octubre y el 3, 12 y 16 de noviembre. La secuencia coincide con la discusión parlamentaria del Presupuesto nacional, cuyo tratamiento aparece como un punto determinante para definir los próximos pasos gremiales.

Las huelgas alcanzarán al conjunto de las tareas no docentes: desde la gestión administrativa especializada hasta los servicios generales. La interrupción podrá afectar la apertura de aulas, la limpieza, los trámites administrativos, los pagos a proveedores y otras prestaciones necesarias para el funcionamiento cotidiano de la UNSJ.

Durán también puso el foco en los recursos que, según el reclamo sindical, fueron recortados del financiamiento universitario. La organización exige que el Congreso incorpore $3 billones para gastos de funcionamiento. El dirigente advirtió que, con el proyecto presupuestario enviado por el Gobierno sin esas partidas, las universidades podrían sostener sus operaciones solamente hasta mayo del año próximo.

La advertencia tiene una consecuencia inmediata para la negociación: si el texto presupuestario no contempla los fondos reclamados, el conflicto no terminará con el último paro previsto. “Sin duda, el plan de lucha se va a profundizar”, anticipó Durán, quien señaló que se evalúan modalidades de protesta más contundentes.

Unidad universitaria frente al ajuste

El representante sindical cuestionó la orientación del Gobierno nacional y rechazó que el recorte pueda entenderse únicamente como una política de austeridad. A su juicio, las restricciones comprometen la continuidad del sistema universitario público, junto con las capacidades nacionales de investigación científica y desarrollo tecnológico.

Frente a ese panorama, destacó la cohesión entre las organizaciones sindicales, docentes y estudiantiles. La adhesión sanjuanina a la quinta marcha federal universitaria del 15 de octubre, señaló, expresó la convergencia de esos espacios en defensa del financiamiento y de las condiciones de trabajo.

Durán vinculó el reclamo con la tradición de la universidad pública argentina, cuya transformación institucional quedó marcada por la Reforma Universitaria de 1918. Sostuvo que el sistema permitió a generaciones de estudiantes acceder a una profesión y mejorar sus condiciones de vida, una función que, enfatizó, no debería quedar subordinada a las restricciones presupuestarias.

La confrontación se aproxima a un punto de inflexión: ante la inminencia de nuevas medidas de fuerza sindicales, el Poder Legislativo tendrá la responsabilidad de determinar si la ley de Presupuesto asigna las partidas reclamadas por las instituciones educativas. De dicha resolución dependen directamente tanto la sustentabilidad de las prestaciones fundamentales de la comunidad académica sanjuanina, como la estructura salarial y presupuestaria del período venidero.

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