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Casi el 90% de los trabajadores argentinos no llega a cubrir sus gastos básicos

El salario dejó de ser suficiente para cubrir los gastos esenciales de la mayoría de los trabajadores argentinos. El 87% afirma que sus ingresos no alcanzan para atender sus necesidades básicas, dos puntos porcentuales más que hace un año, mientras que al 73% el dinero le dura apenas dos semanas o menos, según un relevamiento de la plataforma de empleo Bumeran.

El estudio ¿Qué pasa con el salario? también refleja el deterioro percibido de la capacidad de compra: el 74% de los consultados considera que su poder adquisitivo empeoró durante el último año, frente al 58% que sostenía esa opinión en 2025. La persistencia de estas dificultades muestra que la desaceleración de los precios no se traduce necesariamente en una mejora equivalente de los ingresos reales.

La presión se concentra en los gastos cotidianos. El alquiler representa la principal erogación para el 44% de los encuestados, seguido por la alimentación, con el 27%, y el pago de deudas, con el 16%. En cuanto a la duración del sueldo, el 28% asegura que lo destina íntegramente al pago de cuentas apenas lo cobra, mientras que el 15% afirma que no le alcanza para cubrir siquiera una semana. Solo el 9% consigue extenderlo durante todo el mes.

La falta de margen también se refleja en la capacidad de ahorro. Nueve de cada diez trabajadores dicen que no pueden reservar una parte de sus ingresos. Entre quienes explican esa imposibilidad, el 54% señala que cobra demasiado poco, el 19% atribuye el problema a sus compromisos financieros y el 12% a la necesidad de cubrir gastos básicos.

A esa fragilidad se suma el endeudamiento: el 77% declara tener algún tipo de deuda, cinco puntos porcentuales por encima del registro de 2025. La obligación de sostener el consumo corriente mediante compromisos financieros reduce todavía más el dinero disponible para afrontar imprevistos o construir reservas.

«La desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real», advirtió Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint. Según explicó, después de años de pérdida acumulada, una parte importante de los ingresos continúa destinada a rubros indispensables, como la vivienda y los alimentos. El desafío, sostuvo, consiste en recuperar capacidad de consumo y previsibilidad económica.

La presión, además, trasciende el presupuesto individual: la mitad de los encuestados ayuda económicamente a familiares o personas cercanas, de manera habitual u ocasional. Esa transferencia de recursos agrega obligaciones a hogares que ya tienen dificultades para llegar a fin de mes.

La totalidad de los participantes manifestó que desearía recibir un aumento salarial. Entre los destinos previstos para una eventual mejora, el 46% priorizaría cancelar deudas, el 22% buscaría ahorrar y el 15% lo utilizaría en alimentación y recreación. Que casi la mitad coloque el saneamiento de sus finanzas por encima de otros objetivos revela hasta qué punto la recuperación de los ingresos está ligada, para los trabajadores, a recuperar margen de maniobra sobre su economía cotidiana.

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