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La Argentina, bajo vigilancia por un El Niño de intensidad extraordinaria

La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, Celeste Saulo, alertó sobre un calentamiento del Pacífico que supera los registros recientes. El fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad hacia fines de 2026 y elevar el riesgo de precipitaciones extremas, inundaciones y otras alteraciones climáticas durante el año próximo.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de las Naciones Unidas, encendió una señal de alarma por la intensidad excepcional que podría alcanzar El Niño hacia fines de 2026, con consecuencias que se extenderían durante buena parte de 2027. La advertencia fue formulada por su secretaria general, la meteoróloga argentina Celeste Saulo, quien señaló que el calentamiento del océano Pacífico supera los parámetros registrados en las últimas cuatro décadas.
“Estamos más allá de ese límite, fuera de nuestros registros, fuera de nuestras estadísticas sobre lo que podemos esperar”, afirmó Saulo al describir la magnitud del fenómeno. Según las previsiones difundidas por el organismo, la intensidad comenzaría a retroceder en enero, aunque eso no supondría una desaparición inmediata de sus efectos.
El fenómeno modifica los patrones de circulación atmosférica y altera la distribución de las precipitaciones y las temperaturas en distintas regiones. Por eso, una mayor intensidad no significa que todas las zonas vayan a sufrir necesariamente tormentas o sequías más severas, sino que puede incrementar la probabilidad de determinados eventos extremos.
Inundaciones bajo vigilancia en la Argentina
En el país, la atención está puesta especialmente en el noreste y el Litoral, donde las lluvias persistentes pueden provocar crecidas de los ríos Paraná y Uruguay e incrementar el riesgo de inundaciones. Informes periodísticos señalaron que ya se registraban anegamientos en áreas próximas a ambos cursos de agua, mientras las represas de Itaipú y Yacyretá habían abierto sus compuertas para aliviar la presión derivada de caudales elevados.
La evolución de El Niño será relevante para anticipar posibles alteraciones en el régimen de lluvias durante los próximos meses. Sin embargo, el fenómeno por sí solo no permite establecer qué ocurrirá en una localidad determinada: los pronósticos regionales y las alertas oficiales serán fundamentales para evaluar la amenaza concreta.
La OMM también advirtió sobre efectos observados en otras partes del mundo, entre ellos precipitaciones intensas e incendios en la Amazonia brasileña. La atribución de cada episodio requiere, no obstante, análisis específicos, debido a que los fenómenos extremos responden a la combinación de factores climáticos y ambientales.
La alerta climática también es humanitaria
La preocupación de Naciones Unidas excede las consecuencias meteorológicas. Durante la misma conferencia, Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios, advirtió que El Niño podría agravar las crisis alimentarias y aumentar la vulnerabilidad de millones de personas. Según sus estimaciones, alrededor de 50 millones podrían enfrentar mayores niveles de hambre como consecuencia de sus efectos.
Fletcher informó además que se habían asignado más de US$50 millones del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia para asistir a 11 países vulnerables, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
La advertencia vuelve a poner en primer plano la importancia de anticipar los riesgos, fortalecer los sistemas de alerta y preparar respuestas públicas antes de que las emergencias alcancen su punto crítico. Aunque la evolución de El Niño todavía debe seguirse mediante actualizaciones científicas, su posible intensidad obliga a prestar especial atención a las regiones expuestas a inundaciones, sequías y pérdidas productivas.