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La deuda de los hogares argentinos se duplicó y la mora llegó al 12,9%

Los hogares argentinos acumulan $73,8 billones de deuda, entre obligaciones bancarias y compromisos asumidos fuera del sistema financiero tradicional. El dato revela además un cambio en el perfil del endeudamiento: hay menos familias tomando crédito que a comienzos de año, pero quienes permanecen endeudadas afrontan montos considerablemente mayores.

Según un informe de Focus Market, $66,48 billones corresponden al sistema bancario y otros $7,36 billones a financiamiento no bancario. La deuda bancaria promedio alcanzó $13.380.294 por hogar, frente a $5.702.809 en enero.

La comparación con los salarios muestra la magnitud del salto. El monto equivale a 6,88 remuneraciones promedio del sector privado registrado, tomando como referencia el RIPTE de julio, de $1.946.028. En 2023, esa relación era de apenas 1,43 salarios.

Actualmente, el 48,68% de los hogares tiene algún compromiso bancario, equivalente a casi 4,97 millones de familias. En el financiamiento no bancario, la proporción asciende al 56%, unos 5,72 millones de hogares.

El aumento del endeudamiento tiene su correlato en la morosidad. La cartera irregular de los créditos otorgados a las familias pasó del 2,7% en enero de 2025 al 12,9% en julio de 2026, casi cinco veces más en un año y medio.

Los préstamos personales presentan una mora del 16,7%, mientras que las tarjetas de crédito alcanzan el 12,8%. El deterioro es todavía mayor en la categoría de otros préstamos, cuya irregularidad trepó del 10,7% al 39,8%. Los hipotecarios muestran una evolución más moderada: pasaron del 1% al 1,6%.

Fuera de los bancos, la deuda promedio es sustancialmente menor, de $1.288.161, pero alcanza a una mayor cantidad de familias. Allí aparecen obligaciones tan diversas como préstamos de familiares, cuotas escolares, impuestos, expensas y compras fiadas en comercios.

Los préstamos personales no bancarios concentran 46,4% de ese endeudamiento, seguidos por los préstamos de familiares o amigos, con 18,6%, y los impuestos impagos, con 17,6%.

Para Damián Di Pace, director de Focus Market, el recurso creciente a estas alternativas refleja una mayor presión sobre los ingresos y constituye una señal de restricción de liquidez.

El avance de las fintech amplió, además, el acceso al crédito: según datos de Analytica, las plataformas y billeteras pasaron de registrar menos de 500.000 créditos antes de la pandemia a involucrar actualmente a más de 10 millones de personas, de las cuales 3,8 millones no poseen crédito bancario.

El fenómeno muestra que la expansión de las nuevas herramientas financieras no eliminó el endeudamiento informal. En muchos hogares, el crédito funciona como una forma de cubrir gastos corrientes y sostener el consumo básico cuando el ingreso mensual no alcanza para afrontar simultáneamente alimentos, servicios, salud, educación y vivienda.

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