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El Súper Niño se fortalece y San Juan ajusta sus embalses ante un verano distinto

La provincia llega a la primavera con hasta 2,30 metros de nieve en algunos puntos de alta montaña y prepara sus embalses, cauces y sistemas de emergencia ante un verano que podría aportar más agua, pero también aumentar el riesgo de crecidas y tormentas intensas. Los especislistas adelantan que podría ser muy diferente al de los últimos años de sequía.
En algunos puntos de alta montaña se acumularon hasta 2,30 metros de nieve, según las mediciones citadas por la climatóloga de la UNSJ Agustina Albeiro. La magnitud de esa reserva no permite, por sí sola, calcular cuánta agua llegará a los ríos: para establecerlo es necesario conocer también la densidad del manto y su evolución durante el deshielo.
El proceso ya comenzó y noviembre aparece como un período clave, cuando el aumento de las temperaturas suele acelerar la fusión. El principal interrogante será cómo coincidirán ese aporte cordillerano y las tormentas de verano entre diciembre y febrero.
Ante esa posibilidad, EPSE comenzó a administrar los niveles de Caracoles, Punta Negra y Ullum para conservar capacidad disponible. La preparación incluye trabajos sobre cauces y compuertas, además de una obra cercana a $4.500 millones en El Tambolar para habilitar un desvío temporal del río San Juan y proteger estructuras de la presa frente a eventuales crecidas y arrastre de sedimentos.
Los organismos provinciales trabajan con hipótesis de caudales elevados, aunque esas cifras constituyen escenarios preventivos y no pronósticos. Entre las estimaciones preliminares mencionadas por EPSE aparecen volúmenes de entre 2.500 y 3.000 hectómetros cúbicos para el ciclo, pero todavía no existe una previsión oficial que confirme ese ingreso.
Si la disponibilidad hídrica efectivamente aumenta, el beneficio alcanzaría al riego, el consumo, la recuperación de sectores del río y la generación hidroeléctrica. También podrían recuperar superficie algunas zonas recreativas de Ullum que quedaron expuestas durante los años de escasez.
La contracara es el riesgo de crecidas repentinas y tormentas intensas. Después de varios años con corrientes de agua reducidos, canales y defensas requieren mantenimiento y los organismos de emergencia trabajan sobre mapas de riesgo, vías de evacuación y sistemas de comunicación.
El EPRE, además, coordina con Hidráulica, Protección Civil, Policía, EPSE y Naturgy un operativo para el verano 2026/27, con disponibilidad permanente de equipos y prioridad para restablecer el servicio eléctrico en hospitales, sistemas de bombeo de agua potable y usuarios electrodependientes.
San Juan enfrenta así un desafío diferente al de los últimos años. La mayor disponibilidad de agua puede significar recuperación hídrica, más riego y mayor generación eléctrica, pero obliga también a prepararse para administrar caudales que la provincia no recibe con esta magnitud desde hace tiempo. La evolución de las temperaturas, la velocidad del deshielo y las precipitaciones estivales definirán cuánto de esa reserva cordillerana llegará finalmente al sistema provincial.