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Hidráulica prepara a San Juan para un verano con mayor caudal y lluvias intensas

El Departamento de Hidráulica prevé una temporada hídrica con volúmenes muy superiores a los de los últimos años y prepara obras en cauces, defensas, tomas y desagües. El período de mayor atención se extenderá entre noviembre y abril, con especial vigilancia sobre crecientes y lluvias intensas.

San Juan se prepara para transitar una temporada hídrica muy diferente a la de los años de sequía. El Departamento de Hidráulica trabaja con proyecciones que contemplan caudales de hasta tres veces superiores a los registrados durante el actual período de escasez, una perspectiva que obliga a modificar las prioridades: habrá más disponibilidad para el sistema de riego y los embalses, pero también una mayor exigencia sobre cauces, defensas y desagües.

El director de Hidráulica, José María Ginestar, señaló que incluso las estimaciones consideradas de mínima por los especialistas parten de volúmenes sustancialmente mayores. “Ningún especialista indicaba un escenario de mínima que no sea tres veces más del de hoy”, sostuvo, al explicar por qué la Provincia comenzó a reforzar tareas preventivas antes del período de mayores precipitaciones y deshielo.

La preocupación oficial no está concentrada exclusivamente en el volumen anual. La combinación de ríos con mayor caudal, canales cargados y lluvias intensas puede generar episodios de creciente en pocas horas. En zonas de montaña como Calingasta, Zonda, Ullum, Albardón y Sarmiento, el riesgo está asociado principalmente a los aportes de las cuencas; en el Gran San Juan, una sucesión de varios días de lluvia puede comprometer la capacidad de evacuación de los desagües urbanos.

El regreso del agua al río San Juan

Uno de los cambios más visibles podría producirse en el propio río San Juan. Hidráulica proyecta comenzar con una liberación controlada de alrededor de 20 metros cúbicos por segundo, una operación destinada no sólo a recuperar progresivamente el cauce, sino también a observar su comportamiento y favorecer la recarga de los acuíferos.

La intención oficial es que ese proceso sea gradual. Un caudal muy superior, en cambio, podría generar dificultades aguas abajo. Ginestar explicó que el aliviadero tiene capacidad para entregar hasta 2.000 metros cúbicos por segundo, mientras que superar los 1.000 m³/s podría provocar desplazamientos importantes del agua hacia distintos puntos del valle. Por eso, la prioridad será evitar saltos bruscos y conducir el incremento de manera anticipada.

La recuperación del cauce podría alcanzar incluso sectores de las lagunas de Guanacache, donde persisten áreas secas. A esa intervención se sumaría la limpieza de determinados tramos para mejorar el desagüe proveniente de Media Agua.

Otro punto bajo observación son las ripieras instaladas sobre el río San Juan. Hidráulica intimó a los establecimientos para que releven las modificaciones realizadas sobre los terrenos y, especialmente, los materiales descartados. Según Ginestar, el problema no reside necesariamente en los socavones, sino en los depósitos de material que pueden modificar la filtración y convertirse en defensas improvisadas.

Canales y desagües, bajo vigilancia

El mayor riesgo puede aparecer cuando coincidan agua abundante en los canales y precipitaciones sobre zonas cultivadas. Si una finca deja de requerir riego durante una lluvia, el caudal que continúa circulando debe ser derivado hacia los desagües. Una obstrucción en ese recorrido puede trasladar el agua hacia zonas urbanizadas.

Por eso, Hidráulica puso especial énfasis en una tarea menos visible que las grandes obras: limpiar sifones, alcantarillas y cauces y evitar que residuos, troncos o materiales acumulados interrumpan el escurrimiento.

El especialista mencionó el caso de Rawson y la relación entre el canal Céspedes y la denominada Calle del Agua como ejemplo de cómo una obstrucción puede alterar rápidamente el recorrido del agua. El avance urbano también modificó antiguos sistemas de drenaje, por lo que la Provincia trabaja junto al municipio de Capital en la recuperación de conductos que perdieron capacidad con el crecimiento de barrios, industrias y nuevas construcciones.

Obras en Zonda y Calingasta

Zonda figura entre las áreas con mayor atención preventiva. Luego de los problemas registrados durante episodios anteriores —entre ellos obstrucciones, acumulación de sedimentos y sectores de defensa deteriorados— se ejecutaron trabajos destinados a mejorar el drenaje. Sin embargo, Ginestar advirtió que ninguna intervención permite eliminar completamente el riesgo en una cuenca de gran magnitud.

En Calingasta se diseñó un programa de 12 obras y actualmente cuatro intervenciones vinculadas con tomas se encuentran en ejecución. También se gestiona una obra en Las Cortaderas. Cuatro topadores ya trabajan en el departamento y está prevista la llegada de otras dos máquinas para continuar con la adecuación de los cauces, especialmente sobre el río Los Patos.

El objetivo es llevar el agua hacia sectores donde el impacto sea menor y ganar capacidad de respuesta frente a eventuales aumentos repentinos del caudal.

El período crítico se extiende hasta abril

La vigilancia no se limitará al inicio del verano. Aunque noviembre y diciembre concentran históricamente varios episodios de creciente y lluvias intensas, Hidráulica contempla un período de atención que se prolongará hasta marzo y abril.

Para la conducción del organismo, la evolución ideal sería gradual: que el río aumente paulatinamente su caudal hasta aproximarse a 100 m³/s y pueda mantenerse en ese nivel durante los meses siguientes. Esa progresión permitiría administrar los recursos, evaluar el comportamiento de los cauces y reducir la posibilidad de recibir un volumen elevado en un lapso demasiado corto.

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