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Comerciantes piden equiparar los controles sobre los negocios que venden mercadería ilegal

Marcelo Quiroga, presidente de la Cámara de Comerciantes Unidos, señaló que aumentó la presencia de zapatillas e indumentaria que, según denunció, ingresan por canales no autorizados y sin tributar. El reclamo apunta a reforzar las inspecciones y equiparar las exigencias entre comercios formales e informales.

Quiroga, sostuvo que el problema radica en la diferencia de costos que se genera cuando un negocio registrado debe competir con vendedores que no afrontan las mismas obligaciones tributarias, laborales y regulatorias.

“Desde el comercio tradicional debemos defender el comercio totalmente instalado, que genera empleo y que busca por los canales legales hacerse de mercadería y volcarla hacia el cliente”, planteó Quiroga a medios locales.

El dirigente mencionó particularmente los fardos de ropa usada y productos provenientes de países limítrofes que, de acuerdo con su denuncia, llegan mediante canales que no están habilitados. La consecuencia, explicó, es una estructura de costos distinta para quienes permanecen dentro de la formalidad.

“Cuando te encontrás con tu comercio que estás haciendo las cosas en regla, pero a la par te encontrás con otro que tiene otros costos, ahí repercute y eso es una competencia desleal”, afirmó.

El reclamo apunta a que los controles no recaigan exclusivamente sobre los establecimientos registrados. Quiroga planteó la necesidad de reforzar las inspecciones municipales y provinciales en aquellos locales donde se comercialicen productos cuyo origen o ingreso al país resulte irregular.

La Cámara también analiza mecanismos de coordinación con organizaciones sindicales para efectuar verificaciones en establecimientos donde puedan existir incumplimientos laborales. A eso se suman los controles tributarios y comerciales que ya alcanzan a los negocios formalizados.

Quiroga enumeró entre ellos las inspecciones de organismos fiscales, sindicatos y entidades vinculadas con derechos de autor y reproducción musical, y planteó que quienes comercializan mercadería fuera de los canales autorizados deberían quedar sometidos a exigencias equivalentes.

La discusión tiene además una dimensión fiscal. El comercio registrado sostiene una estructura de obligaciones que incluye impuestos, alquileres, cargas sociales y habilitaciones, mientras que la mercadería de origen ilegal, si efectivamente no tributa ni cumple con los requisitos de ingreso, parte de una estructura de costos diferente.

“Cada vez que avalamos un comercio de contrabando, estamos pegándole a los servicios que tenemos en la provincia”, sostuvo el dirigente, al vincular la recaudación tributaria con el financiamiento de servicios públicos como salud, seguridad y educación.

La Cámara busca trasladar ahora el reclamo a las autoridades municipales y provinciales para que se intensifiquen las verificaciones. El planteo no se limita a defender las ventas de los comercios establecidos: también pone en discusión la necesidad de distinguir entre competencia comercial dentro de las reglas y mercadería cuyo origen, ingreso o comercialización no cumple con las normas vigentes.

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