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Importaciones y caída del consumo golpean al calzado y disparan la alarma industrial

La industria del calzado atraviesa una de sus etapas más críticas, según denuncian trabajadores y fabricantes. UTICRA calcula que se perdieron más de 9.000 puestos y advierte por el cierre de empresas y talleres, mientras las pymes preparan movilizaciones contra el avance de las importaciones y el retroceso del consumo interno.

La crisis de la industria del calzado sumó una nueva advertencia sindical durante las conmemoraciones por el Día de la Industria: más de 9.000 puestos de trabajo se habrían perdido en los últimos años, acompañados por el cierre de empresas, plantas y pequeños establecimientos vinculados a la fabricación de zapatos y zapatillas.

El secretario adjunto de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), Horacio Jerez, sostuvo que la fecha encuentra a los trabajadores lejos de cualquier motivo de celebración. “No hay nada para festejar. Hay que decir y tener presencia ante el industricidio que está aconteciendo desde que el Gobierno nacional asumió su mandato”, afirmó durante una entrevista con el programa Trabajadores y Empresarios.

Según el dirigente, la pérdida de puestos alcanzó una dimensión que modificó incluso la estructura gremial. Jerez estimó que UTICRA quedó reducida a aproximadamente entre el 40% y el 50% de su volumen anterior, como consecuencia de la desaparición de establecimientos y la reducción de las dotaciones laborales.

Para el sindicalista, el deterioro responde principalmente a la combinación de mayor ingreso de productos importados y una fuerte contracción del mercado interno. La caída del poder adquisitivo impacta directamente sobre una industria cuya demanda depende, en buena medida, del consumo de los hogares.

“La gente está endeudada para comprar alimentos. Lamentablemente, menos va a poder comprar zapatos o zapatillas”, señaló Jerez, al describir el cambio en las prioridades de las familias frente a la pérdida de capacidad de compra.

El cierre de establecimientos profundizó el deterioro. Entre los casos mencionados aparecen las plantas de Dass en Eldorado y de Coopershoes en Las Flores, esta última con una dotación que llegó a rondar los 150 trabajadores. Para el gremio, la reducción de la producción no afecta únicamente a las grandes compañías: también alcanza a talleres y pequeñas y medianas empresas que forman parte de la cadena de fabricación.

A la caída de las ventas se suma, según UTICRA, el deterioro de la negociación salarial. Jerez cuestionó las pautas que, a su entender, limitan el margen de las organizaciones sindicales en las paritarias y sostuvo que los incrementos acordados no permiten recomponer el poder adquisitivo perdido.

También calificó duramente el nivel del Salario Mínimo, Vital y Móvil y cuestionó las prioridades económicas de la administración de Javier Milei. En particular, apuntó contra el ministro de Economía, Luis Caputo, por la orientación de las políticas oficiales y reclamó una recuperación de los ingresos que permita reactivar el consumo.

La preocupación ya comenzó a traducirse en organización conjunta entre empresarios pyme y trabajadores. Unos 280 fabricantes y productores conformaron un espacio destinado a coordinar acciones frente al retroceso de las ventas, el peso de los costos fijos y la competencia de productos importados que, según denuncian, llegan al mercado argentino con ventajas difíciles de enfrentar para los fabricantes locales.

El cronograma de protestas contempla una concentración para el 24 de septiembre y una Marcha Nacional del Calzado el 22 de octubre, con movilización hacia Plaza de Mayo. La convocatoria busca colocar la crisis de la fabricación nacional en el centro de la discusión económica y reclamar medidas que permitan sostener empresas y puestos de trabajo.

Jerez, además, trasladó el reclamo al terreno político y planteó la necesidad de construir una alternativa opositora con un programa que contemple producción, empleo, salud y educación. En ese marco, reclamó unidad dentro del peronismo, aunque consideró que, si no existe acuerdo interno, deberían utilizarse las PASO para definir una conducción.

La disputa por el futuro del calzado excede así la discusión salarial. La reducción de fábricas y empleos, combinada con un mercado interno debilitado y una mayor presencia de productos extranjeros, vuelve a colocar en primer plano el debate sobre la capacidad de la industria argentina para sostener producción, inversión y trabajo formal. Para trabajadores y pequeñas empresas, las próximas movilizaciones serán una señal de hasta dónde llegó el deterioro de una de las ramas tradicionales de la manufactura nacional.

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