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La oposición logró abrir en el Congreso el debate por la morosidad de las familias

La Cámara de Diputados fijó fechas para avanzar con iniciativas destinadas a enfrentar la morosidad y el sobreendeudamiento familiar. Hay unos 50 proyectos en estudio y varias propuestas fueron impulsadas por dirigentes sindicales. La CGT, las dos CTA y ATE también reclaman al Gobierno medidas para reducir la carga financiera sobre trabajadores y empresas.
La crisis de endeudamiento de los hogares logró finalmente un lugar definido en la agenda del Congreso. La Cámara de Diputados fijó un cronograma para discutir iniciativas destinadas a aliviar la morosidad de millones de argentinos y estableció como fecha límite el 29 de septiembre para avanzar con los dictámenes que podrían habilitar su tratamiento en el recinto.
La decisión fue adoptada en una jornada en la que la oposición consiguió reunir el quórum necesario y forzó al oficialismo a avanzar con un debate que el Gobierno venía evitando. Para el tratamiento del sobreendeudamiento se convocaron reuniones informativas de las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor para los martes 15 y 22 de septiembre, con un cierre previsto para el 29.
En Diputados existen alrededor de 50 proyectos vinculados con la morosidad, las condiciones de acceso al crédito y mecanismos para aliviar las obligaciones de las familias. Entre ellos aparecen varias iniciativas promovidas por legisladores con trayectoria sindical, lo que refleja la creciente intervención del movimiento obrero frente a un problema que ya dejó de circunscribirse al ámbito financiero.
El titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, impulsó tres propuestas durante los últimos meses. Una de ellas busca prohibir el acoso digital vinculado con el cobro de deudas y limitar los mecanismos mediante los cuales los acreedores pueden contactar a familiares, allegados u otras personas del entorno del deudor. Otra procura establecer reglas para los procedimientos de cobro extrajudicial.
La iniciativa de mayor alcance propone crear un Régimen Integral de Protección y Desendeudamiento de las Familias Argentinas, destinado a facilitar la regularización de pasivos y establecer condiciones de financiamiento razonables y transparentes. El proyecto contempla, entre otras medidas, la condonación total de los intereses punitorios para quienes tengan deudas equivalentes a hasta tres canastas básicas totales.
La propuesta también lleva la firma de Hugo Moyano (h), secretario de Asuntos Jurídicos de la Federación de Camioneros. Ambos dirigentes habían acompañado además, junto con el diputado de SMATA Mario Manrique, un proyecto para declarar durante dos años la emergencia crediticia de las familias.
El reclamo sindical también encontró una vía parlamentaria a través de Sergio Palazzo y Carlos Cisneros, referentes de La Bancaria. En enero, Cisneros había presentado junto con legisladores de Unión por la Patria y Encuentro Federal un proyecto para crear un programa de desendeudamiento de las familias argentinas, con participación de la ANSES, frente al avance de las obligaciones generadas por las altas tasas de interés.
La ofensiva gremial no se limitó al Congreso. El 20 de agosto, la CGT y las dos CTA marcharon hasta el Ministerio de Economía para reclamar medidas frente al incremento de la morosidad. Las centrales sindicales sostienen que el deterioro de los ingresos y la pérdida de poder adquisitivo obligaron a numerosos hogares a recurrir al crédito para afrontar gastos corrientes.
La CGT llevó entonces al ministro de Economía, Luis Caputo, un petitorio con tres líneas principales: establecer mecanismos de regulación sobre el costo financiero y las tasas de interés, asistir a las pequeñas y medianas empresas sobreendeudadas y poner en marcha un programa de refinanciación de pasivos.
Desde ATE Nacional, su secretario general Rodolfo Aguiar consideró que el avance legislativo constituye una señal relevante frente a una realidad que, según el dirigente, combina deterioro salarial y creciente dependencia del crédito. El gremialismo sostiene que el endeudamiento comenzó a funcionar como un mecanismo para compensar la pérdida de ingresos reales.
La discusión parlamentaria se produce mientras el oficialismo sostiene que las relaciones crediticias corresponden principalmente al ámbito privado y cuestiona las iniciativas opositoras por su utilización política. En la sesión, el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, defendió el cronograma de comisiones y acusó a la oposición de buscar rédito político.
Con el calendario aprobado, el Congreso quedó obligado a discutir una de las expresiones más visibles del deterioro de los ingresos familiares. Para las organizaciones sindicales, el desafío será transformar el reclamo por la morosidad en instrumentos de alivio financiero; para el Gobierno, la cuestión vuelve a instalar una demanda social que hasta ahora había quedado fuera de sus prioridades legislativas.