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Las familias ajustan el consumo: más descuentos, envases chicos y segundas marcas

Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, elaborado con datos del INDEC, advierte sobre el deterioro de los ingresos, el avance de la informalidad y la pérdida de capacidad de compra. El 34% de las ventas en supermercados y comercios de proximidad se realiza con promociones, mientras crece la elección de marcas económicas y envases pequeños.
El consumo cotidiano refleja con rapidez el deterioro de los ingresos. Una de cada tres compras de productos masivos se realiza actualmente mediante promociones, descuentos u ofertas, una conducta que revela hasta qué punto las familias priorizan el precio al momento de abastecerse.
El dato surge de un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaborado a partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC y otros indicadores económicos. El relevamiento registra, además, un retroceso de los salarios frente al encarecimiento de las necesidades básicas y un aumento del empleo informal.
Hasta julio, el 34% de las ventas en supermercados y comercios de barrio se concretó únicamente cuando existía alguna promoción. El comportamiento no se limita a esperar descuentos: en más de la mitad de las categorías relevadas, los consumidores modificaron sus elecciones y optaron por marcas de menor precio o presentaciones más pequeñas.
La evolución de los ingresos ayuda a explicar ese cambio. Durante el primer trimestre de 2026, la Canasta Básica Total aumentó 9,6%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria avanzó 11,6%. En el mismo período, los salarios de los trabajadores registrados crecieron alrededor de 7%, una diferencia que redujo la capacidad de compra.
El mercado laboral tampoco mostró una mejora equivalente. Entre junio de 2025 y junio de 2026, la subocupación aumentó 1,1 puntos porcentuales, mientras que el trabajo no registrado avanzó 2,2 puntos, hasta alcanzar al 44,2% de los ocupados.
La precarización laboral agrega una dificultad adicional: quienes trabajan en la informalidad carecen de aportes jubilatorios, cobertura de obra social y, en muchos casos, de los mecanismos de negociación colectiva que permiten recomponer ingresos mediante paritarias.
Pobreza e indigencia vuelven a crecer
El ODSA estimó que la pobreza alcanzó al 30% de la población durante el primer trimestre de 2026, con un incremento de 0,1 puntos respecto del último trimestre de 2025. La indigencia llegó al 6,5%, 0,4 puntos por encima del período anterior.
El deterioro tuvo una expresión particularmente marcada en algunos grandes aglomerados urbanos. La pobreza alcanzó al 52,5% en Concordia, 49,7% en Gran Resistencia, 42,6% en Posadas, 39,7% en Gran Santa Fe y 38,4% en Corrientes.
En indigencia, Gran Resistencia encabezó el registro con 24,3%, seguida por Concordia (11,2%), Posadas (10,7%), Gran Santa Fe (10,4%) y Corrientes (9,1%).
Los datos trazan una misma secuencia: ingresos que avanzan por debajo del costo de las necesidades básicas, mayor informalidad y consumidores que modifican sus decisiones para preservar el presupuesto. En los comercios, esa transformación se expresa en una conducta cada vez más extendida: comprar cuando hay descuento dejó de ser una oportunidad ocasional para convertirse en una condición de compra para millones de familias.