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Se hunden los patentamientos de autos y las motos marcan un nuevo récord

El mercado automotor argentino profundizó su retroceso en agosto, mientras el de motocicletas volvió a marcar un fuerte crecimiento. La diferencia entre ambos registros expone un cambio en las decisiones de los hogares: los vehículos de mayor precio pierden compradores, mientras las motos ganan terreno por su menor costo, las posibilidades de financiación y su utilidad para trasladarse y generar ingresos.

Según los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante agosto se patentaron 44.415 autos, un 19,1% menos que en igual mes de 2025. Fue el quinto descenso interanual consecutivo y llevó la caída acumulada entre enero y agosto al 13,3%.

La contracción alcanzó a todas las categorías. Los patentamientos de automóviles retrocedieron 18,6%, los comerciales livianos 21,1% y los camiones 25,6%. Al mismo tiempo, los vehículos importados ampliaron su participación y ya representan el 70% de las unidades patentadas.

El avance de las importaciones coincide con una menor utilización de las plantas automotrices nacionales. En junio, la capacidad instalada de la industria cayó al 45,5%, un indicador que refleja el menor aprovechamiento de las instalaciones fabriles. Entre las marcas que ganan participación aparece la china BYD, que escaló hasta el noveno puesto del ranking de ventas, aunque todavía con un volumen reducido respecto de los principales fabricantes.

El comportamiento de las motos fue diametralmente distinto. En agosto se patentaron 73.566 unidades, un 34,2% más que durante el mismo mes del año pasado. El acumulado de los primeros ocho meses alcanzó 586.650 motocicletas, con una expansión interanual del 41,2%.

El crecimiento no responde solamente a una decisión de consumo. Las concesionarias vinculan buena parte de la demanda con el reparto mediante aplicaciones, que convirtió a las motos de baja cilindrada en una herramienta para obtener ingresos. A esto se suma el costo del transporte público, que lleva a algunos trabajadores a optar por financiar un vehículo propio para reducir el gasto cotidiano en movilidad.

La diferencia productiva también es significativa. Mientras el mercado automotor incrementó su dependencia de unidades importadas, menos del 4% de las motos comercializadas proviene del exterior, según los datos consignados para agosto. La expansión de las dos ruedas, por lo tanto, mantiene una fuerte vinculación con la fabricación nacional.

El contraste entre ambos mercados ofrece una fotografía de las prioridades de consumo de los hogares argentinos. El automóvil, con un costo de acceso y mantenimiento considerablemente mayor, encuentra mayores dificultades para sostener su demanda; la motocicleta, en cambio, combina una inversión inicial más baja, menores gastos de uso y una utilidad creciente para el trabajo y el traslado diario.

Más que una simple diferencia estadística, los patentamientos muestran cómo la movilidad se adapta a una economía en la que el precio de los bienes, el costo del transporte y la necesidad de generar ingresos pesan cada vez más en las decisiones de compra.

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