destacada

La CGT y las CTA reclamaron una salida para los millones de argentinos endeudados

La CGT y las dos CTA marcharon al Ministerio de Economía y entregaron un documento dirigido a Luis Caputo con propuestas para aliviar el endeudamiento de trabajadores y pequeñas empresas. Reclamaron recomponer salarios, reducir el costo financiero y lanzar un programa de refinanciación. La posibilidad de un quinto paro nacional comenzó a ganar fuerza entre los dirigentes.

Las tres centrales obreras volvieron a mostrar unidad en las calles con una movilización al Ministerio de Economía para reclamar respuestas frente al creciente endeudamiento de trabajadores, familias y pequeñas empresas. La protesta estuvo acompañada por un documento dirigido al ministro Luis Caputo, en el que reclamaron medidas urgentes para reducir la presión de las cuotas, recuperar el poder adquisitivo y reactivar el consumo.

La marcha estuvo encabezada por los integrantes del triunvirato de la CGT, Jorge Sola, Cristina Jerónimo y Octavio Argüello, junto con referentes de la organización como Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez. También participaron las dos CTA, en una demostración conjunta que profundizó la agenda de movilizaciones iniciada en las últimas semanas.

Sola fue el encargado de entregar el documento en la mesa de entrada de la cartera económica. Durante la movilización, sostuvo que el endeudamiento dejó de ser un problema exclusivamente financiero y pasó a constituir una cuestión social. “El poder adquisitivo no alcanza y es una responsabilidad de la política económica del Gobierno, que produce el endeudamiento”, afirmó.

El dirigente también reclamó la reapertura del Consejo del Salario para elevar el Salario Mínimo, Vital y Móvil. Según planteó, el piso salarial debería superar el valor de la canasta que determina la línea de pobreza.

El reclamo sindical parte de una cadena que las centrales consideran directa: ingresos insuficientes, pérdida de capacidad de consumo, endeudamiento, aumento de la morosidad y dificultades para sostener la producción y el empleo. En el documento presentado ante Economía, advirtieron que el deterioro alcanza tanto a los hogares como a las pymes.

“Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad”, señalaron las organizaciones. Para los gremios, la expansión de la morosidad constituye una señal del deterioro de la capacidad de ahorro y consumo de los hogares y de las dificultades financieras que enfrentan las empresas.

Las organizaciones sindicales reclamaron, en ese sentido, un programa de refinanciación de deudas que permita extender los plazos y reducir temporalmente el peso de las cuotas. También pidieron que el Banco Central intervenga sobre las tasas aplicadas a préstamos bancarios y otros mecanismos de financiamiento, incluidas las billeteras virtuales.

El planteo incorpora además la situación de las pymes, cuya capacidad para financiar capital de trabajo —según advirtieron— puede quedar comprometida por el costo del crédito. La intención declarada es liberar ingresos para recuperar el consumo y, a partir de allí, recomponer el circuito entre ventas, producción y empleo.

Una crítica directa al rumbo económico

El documento entregado a Caputo excedió el reclamo puntual por el endeudamiento. Las centrales cuestionaron la orientación general de la política económica y reclamaron que la recuperación de las cuentas públicas no se produzca a costa de los ingresos de trabajadores y jubilados.

En uno de los pasajes centrales, sostuvieron que la salida no puede limitarse a los indicadores financieros y fiscales, sino que debe contemplar medidas destinadas a estimular el consumo y la producción. Para los sindicatos, la pérdida de poder adquisitivo constituye uno de los factores que empujan a las familias a recurrir al crédito para afrontar gastos corrientes.

Roberto Baradel, referente de la CTA de los Trabajadores, reforzó esa lectura durante la marcha. “Sí hay una pistola en la cabeza y es la política económica del Gobierno”, afirmó, en respuesta a la frase utilizada por Javier Milei para describir las decisiones de quienes toman deuda.

El dirigente docente sostuvo que la reducción de los salarios, el nivel de las jubilaciones y el deterioro de determinadas prestaciones obligan a muchas familias a recurrir al financiamiento para cubrir sus necesidades. “No hay solución sindical sin solución política”, planteó Baradel, quien llamó a trabajadores despedidos, endeudados y afectados por la pérdida de ingresos a incorporarse a las movilizaciones.

La jornada volvió a exhibir, además, la coordinación entre las tres centrales. “Logramos la unidad necesaria para marchar y poder parar las políticas de crueldad de este Gobierno”, afirmó el dirigente de la CTA.

El quinto paro nacional vuelve a la discusión

La movilización también dejó instalada una discusión que la dirigencia sindical había evitado formalizar: la convocatoria a un nuevo paro general.

La CGT y las CTA vienen incrementando las acciones callejeras y, aunque todavía no existe una fecha definida, distintos dirigentes comenzaron a mencionar octubre como una posible ventana para una nueva huelga nacional acompañada por una movilización federal.

La definición enfrenta algunos condicionamientos dentro de la propia agenda sindical. La CGT prepara para el 17 de octubre actividades vinculadas al Día de la Lealtad, mientras distintas organizaciones impulsan nuevas movilizaciones durante las próximas semanas. La posibilidad de combinar medidas de fuerza y actos masivos todavía debe ser discutida por las conducciones.

Sin embargo, el reclamo por el endeudamiento agregó un nuevo componente a la agenda de las centrales. La discusión ya no se limita a los salarios o a las condiciones laborales: los gremios buscan instalar el deterioro de los ingresos, la morosidad y la pérdida de capacidad de consumo como parte de una misma cadena económica.

Con la falta de un canal de diálogo sostenido con el Gobierno, la continuidad de las movilizaciones aparece como la principal herramienta de presión de las centrales. La posibilidad de un quinto paro nacional, todavía sin fecha ni convocatoria formal, dejó de ser una hipótesis marginal y comenzó a ocupar nuevamente un lugar central en la agenda sindical.

Tendencias

Salir de la versión móvil