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El Gobierno excluyó a empresas estatales extranjeras del Belgrano Cargas

El Gobierno nacional incorporó al pliego de concesión del Belgrano Cargas una cláusula que impide competir a empresas controladas directa o indirectamente por gobiernos extranjeros. Aunque la medida es conocida como “cláusula anti-China”, su alcance jurídico es más amplio y también comprende compañías estatales argentinas.
El Gobierno de Javier Milei incorporó una condición específica a la privatización del Belgrano Cargas que impedirá participar de la licitación a empresas bajo control directo o indirecto de gobiernos extranjeros.
La disposición fue publicada este jueves en el Boletín Oficial y establece un filtro previo para acceder a la concesión de la infraestructura ferroviaria. Aunque en el ámbito empresario y político ya es conocida como la “cláusula anti-China”, el texto no menciona al país asiático ni prohíbe expresamente la participación de sus compañías.
La restricción alcanza a sociedades controladas por Estados soberanos extranjeros, ya sea de manera directa o a través de otras empresas, además de organismos y compañías estatales. El mismo criterio se aplica a empresas públicas argentinas, tanto nacionales como provinciales.
De esta manera, una compañía privada extranjera podrá competir si cumple con las condiciones del pliego, mientras que quedarán fuera aquellas cuya propiedad o control efectivo corresponda a un Estado.
Una concesión por 50 años
El proceso comprende la concesión por 50 años de las vías y los inmuebles vinculados con las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que en conjunto abarcan actualmente unos 7.594 kilómetros distribuidos en 16 provincias.
El esquema previsto incorpora el sistema de acceso abierto (open access). El concesionario tendrá a su cargo la infraestructura ferroviaria, pero otras empresas podrán utilizar las vías mediante el pago de un peaje.
La adjudicación tampoco dependerá exclusivamente del canon ofrecido al Estado. Las propuestas deberán combinar el volumen de inversiones comprometidas con el costo de utilización de las vías. El diseño busca favorecer ofertas que contemplen mayores desembolsos para mejorar la infraestructura junto con menores costos de acceso para los operadores.
El Gobierno calcula que la concesión podría movilizar alrededor de US$1.000 millones en inversiones para las tres líneas. Además, algunos proyectos vinculados con el proceso podrían acceder a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El antecedente de otras concesiones
La exclusión de empresas controladas por gobiernos extranjeros no constituye una novedad absoluta dentro de la política de privatizaciones impulsada por Milei. El Ejecutivo ya utilizó criterios similares en procesos vinculados con infraestructura, entre ellos la Hidrovía y el proyecto de transporte eléctrico AMBA I.
La particularidad del Belgrano Cargas radica en el peso que tienen las empresas estatales chinas en el financiamiento y desarrollo de infraestructura ferroviaria a nivel internacional. Por eso, aunque la cláusula tiene alcance general, su aplicación es interpretada como un límite concreto para eventuales postulantes vinculados con el Estado chino.
Con esta condición, el Gobierno busca que la administración privada de la red quede en manos de compañías sin control estatal, mientras avanza con una de las principales concesiones ferroviarias previstas dentro de su programa de venta y transferencia de activos públicos.