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Tres de cada diez desocupados llevan más de un año sin conseguir empleo

El mercado laboral argentino atraviesa un deterioro que no queda reflejado por completo en la tasa oficial de desocupación. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por el economista Claudio Lozano, detectó que tres de cada diez personas sin trabajo llevaban más de un año buscando empleo al cierre del primer trimestre de 2026.
El dato adquiere mayor dimensión al observar el conjunto de indicadores relevados a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Mientras el INDEC registró una desocupación del 7,8% de la Población Económicamente Activa (PEA), el IPyPP calculó que la subutilización de la fuerza laboral llegaba al 19% al incorporar también el subempleo.
La presión aumenta al sumar a quienes tienen una ocupación pero buscan otro empleo: en ese caso alcanza al 23,7% de la PEA. Si además se considera a las personas que desean trabajar más horas aunque no estén buscando activamente otro puesto, la disponibilidad de fuerza laboral asciende al 29,4%.
El informe también expone fuertes diferencias entre grupos. La desocupación entre los jóvenes de 18 a 24 años llega al 19,5%, más del doble del promedio general. Entre las mujeres, la subutilización laboral alcanza el 21,5%, frente al 16,9% de los varones.
La informalidad constituye otro de los principales rasgos del mercado laboral. Según el relevamiento, el 44,2% de las personas ocupadas no tiene un empleo registrado. La proporción llega al 64% entre los trabajadores jóvenes y al 66% en establecimientos de hasta cinco empleados.
Entre los asalariados, que representan el 71,8% de los ocupados, la informalidad alcanza al 37,9%. Entre los trabajadores por cuenta propia, que representan una cuarta parte del total, llega al 65%.
La precariedad también se refleja en los ingresos. El promedio laboral relevado durante el primer trimestre fue de $1.076.056 mensuales, pero los trabajadores independientes percibieron unos $524.000 en promedio, mientras que los asalariados informales alcanzaron aproximadamente $700.000.
Frente a ingresos insuficientes, el pluriempleo aparece como una vía para complementar recursos. El 10,4% de los ocupados tenía dos o más trabajos, proporción que trepa al 13,7% entre las mujeres y se ubica en 7,9% entre los varones.
El relevamiento del IPyPP plantea así una fotografía del mercado laboral en la que el desempleo prolongado convive con la informalidad, los bajos ingresos y la necesidad de acumular ocupaciones. La combinación de estos factores amplía considerablemente el universo de personas que buscan mejorar sus condiciones de trabajo, aun cuando las estadísticas tradicionales las contabilicen como ocupadas.