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La inflación acumulada de Milei sería 344,3% con la metodología que el Gobierno postergó

Un ejercicio de la consultora Qualy estimó que la inflación acumulada desde diciembre de 2023 habría llegado al 344,3% si el INDEC hubiera aplicado la estructura de gastos de la ENGHo 2017/18. La medición oficial arroja 328,8%. La mayor incidencia de tarifas, transporte y alquileres explica buena parte de la diferencia.
La diferencia llega a 15,5 puntos porcentuales y adquiere relevancia porque no surge de incorporar una lista completamente distinta de bienes y servicios, sino de modificar el peso que cada rubro tiene dentro de la canasta utilizada para calcular el índice.
El ejercicio de Qualy reconstruyó mes a mes la evolución del IPC desde diciembre de 2023 aplicando las ponderaciones correspondientes a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18. El resultado permite dimensionar el efecto acumulativo de una diferencia que, observada en períodos breves, puede parecer marginal.
Un ejemplo aparece en julio. De acuerdo con la reconstrucción privada, la inflación mensual habría sido del 2,14%, apenas tres centésimas por encima del 2,11% publicado oficialmente. Sin embargo, al acumular las variaciones durante más de dos años, pequeñas diferencias mensuales terminan produciendo una brecha considerable.
El peso de los servicios
La explicación central está en la estructura de ponderaciones. La metodología que utiliza actualmente el INDEC se basa en los patrones de consumo relevados por la encuesta de gastos de 2004/05, posteriormente actualizados mediante la evolución de los precios.
La estructura prevista para la actualización toma como referencia la ENGHo 2017/18 y modifica la incidencia de los distintos componentes del gasto familiar. Según Qualy, la nueva canasta asignaría un peso significativamente mayor a los servicios dentro del índice general.
Ese cambio resulta especialmente relevante durante la gestión de Milei debido a la evolución de tarifas, transporte y alquileres. Los aumentos registrados en esos rubros tendrían una incidencia mayor en la medición actualizada y, por lo tanto, elevarían el resultado acumulado.
La discusión, entonces, no se limita a determinar qué bienes y servicios integran el IPC. La ponderación de cada componente también define cuánto influye una variación de precios sobre el indicador final. Una suba del mismo porcentaje puede tener efectos diferentes sobre el índice dependiendo del peso asignado al rubro dentro del presupuesto de los hogares.
Una actualización que quedó suspendida
El INDEC había anunciado en octubre de 2025 que comenzaría a utilizar desde enero de 2026 la estructura de gastos correspondiente a la ENGHo 2017/18. La modificación buscaba actualizar la composición de la canasta y adecuarla a hábitos de consumo relevados en una encuesta más reciente.
La implementación, sin embargo, fue postergada por el Gobierno a comienzos de febrero. La decisión derivó en la renuncia de Marco Lavagna, quien estaba al frente del organismo estadístico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió entonces la continuidad del índice vigente y sostuvo que no era conveniente modificarlo en ese momento. “No hay que cambiar el índice ahora”, afirmó, y agregó que “da prácticamente igual”.
El trabajo de Qualy vuelve sobre aquella discusión con una serie que permite observar el efecto acumulativo de las distintas ponderaciones. Aunque la diferencia mensual pueda ser reducida, el resultado de largo plazo muestra una distancia que la consultora ubica en 15,5 puntos porcentuales.
La discusión adquiere además una dimensión institucional porque el IPC constituye uno de los principales indicadores utilizados para evaluar la evolución del poder adquisitivo, actualizar contratos, definir negociaciones salariales y analizar el comportamiento de la economía.
El cálculo privado no modifica la estadística oficial ni implica que el INDEC haya publicado un dato incorrecto: se trata de una reconstrucción contrafactual que aplica una metodología distinta a la vigente. Su aporte consiste en mostrar cuánto podría cambiar la inflación acumulada si se utilizara una estructura de consumo más reciente.
Con la metodología actualmente empleada, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 se ubica en 328,8%. Con las ponderaciones de la ENGHo 2017/18, el ejercicio de Qualy la lleva a 344,3%. La diferencia vuelve a colocar en primer plano la discusión sobre la actualización del IPC y sobre cuánto refleja la medición oficial la composición del gasto de los hogares argentinos después de los fuertes aumentos registrados en servicios regulados, transporte y alquileres.