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El PJ busca unidad, pero no descarta una PASO entre Massa y Kicillof

La cumbre que reunió a gobernadores y principales dirigentes del peronismo dejó abierta la posibilidad de que Sergio Massa, Axel Kicillof y otros referentes compitan en una interna para definir la candidatura presidencial de 2027. El senador José Mayans sostuvo que el espacio debe preservar las PASO y que el dirigente con mayor respaldo electoral deberá encabezar la fórmula.
El peronismo comenzó a ordenar su disputa interna con una premisa que hasta hace poco parecía difícil de consensuar: la candidatura presidencial de 2027 no debería resolverse por un acuerdo de cúpulas, sino por el voto de los propios electores del espacio. La definición surgió de una reunión de más de cuatro horas entre gobernadores y referentes nacionales, que dejó abierta la posibilidad de una competencia entre Sergio Massa y Axel Kicillof, aunque también habilitó la participación de otros dirigentes.
El senador nacional José Mayans, uno de los participantes de la cumbre, confirmó que el objetivo es preservar una instancia electoral que permita medir a las distintas corrientes del peronismo. “Primero, unidad, que nadie saque los pies del plato, que todos puedan participar de las PASO”, afirmó. Bajo esa lógica, mencionó a Sergio Uñac, Juan Manzur, Gerardo Zamora y Axel Kicillof, entre otros dirigentes que podrían someterse a la consideración de los votantes.
Massa también aparece dentro de ese abanico. Mayans evitó definirlo como candidato, pero reconoció que advierte en el exministro de Economía una voluntad concreta de regresar a la competencia electoral. “Hay una posibilidad. Yo lo veo con ganas de participar”, señaló, aunque aclaró que sería “una irresponsabilidad” de su parte afirmar que ya existe una postulación formal.
La posibilidad de una interna entre Massa y Kicillof es una de las hipótesis que comenzó a ganar fuerza después de la reunión. Dentro del peronismo observan que ambos dirigentes cuentan con perfiles diferentes y capacidad para construir respaldos territoriales. Massa conserva vínculos con gobernadores y dirigentes del denominado Norte Grande, mientras que Kicillof desarrolla desde la provincia de Buenos Aires una construcción política propia.
En esa disputa también aparecen Gerardo Zamora, Ricardo Quintela y Juan Manzur. Sergio Uñac, en tanto, quedó fuera de este primer encuentro, aunque mantiene su propia construcción política y busca ampliar sus respaldos de cara a las futuras definiciones.
La discusión electoral está directamente vinculada con la batalla que el peronismo pretende dar en el Congreso para impedir la eliminación de las PASO. La continuidad de las primarias es considerada por los dirigentes reunidos como la alternativa institucional que permitiría resolver las diferencias sin recurrir a una designación directa.
Si finalmente las PASO fueran eliminadas, dentro del PJ evalúan la posibilidad de organizar una interna partidaria. Pero la primera apuesta continúa siendo sostener el mecanismo de primarias y convertirlo en el instrumento para ordenar la oferta electoral del peronismo.
“Dentro de nuestro espacio, nosotros estamos abiertos a que compitan las personas que quieran competir, que se pongan a consideración del pueblo argentino”, resumió Mayans. El criterio, según explicó, sería sencillo: unidad para competir y reconocimiento del resultado para determinar quién queda al frente.
Massa vuelve al centro de la escena electoral
La reunión también reforzó la presencia de Sergio Massa en la discusión nacional. Su reciente intervención en el debate legislativo sobre la extranjerización de tierras fue interpretada dentro del peronismo como una muestra de recuperación de protagonismo político.
El dirigente del Frente Renovador, además, mantiene contactos con gobernadores y referentes provinciales. Su encuentro con Ricardo Quintela en La Rioja alimentó las versiones sobre una posible articulación política hacia 2027 y sobre la construcción de una propuesta de alcance federal.
Ese recorrido no está exento de dificultades. Massa deberá tender puentes con mandatarios como el tucumano Osvaldo Jaldo y el catamarqueño Raúl Jalil, cuyas posiciones frente al Gobierno de Javier Milei generaron diferencias con otros sectores del peronismo.
La premisa que atravesó la reunión fue evitar que la definición de la candidatura quede atada a la figura de un “candidato natural”. En esa línea, una eventual competencia interna permitiría que los distintos espacios exhiban su capacidad territorial y que el resultado electoral funcione como mecanismo de ordenamiento.
Kicillof y Máximo Kirchner, una señal de distensión
Otro dato político relevante fue el encuentro entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, dos dirigentes que mantienen profundas diferencias sobre la conducción del peronismo bonaerense y la orientación del espacio.
Según relató Mayans, ambos se saludaron cordialmente al llegar a la reunión y no protagonizaron ningún cruce durante las más de cuatro horas de deliberaciones. “No hubo en la reunión un momento en que se discutió algún tema ríspido”, aseguró.
La escena adquiere relevancia porque cualquier intento de construir una candidatura presidencial competitiva deberá atravesar primero las diferencias que persisten dentro del peronismo bonaerense, principal distrito electoral del país.
Mayans también reveló que había conversado con Cristina Kirchner antes de la cumbre y que le transmitió los alcances de la convocatoria. Según su relato, la expresidenta respondió: “Me parece bien, ocúpense del tema de la gente”.
Provincias, recursos y crítica al Gobierno
La discusión no quedó limitada a las candidaturas. Los gobernadores y dirigentes analizaron la pérdida de recursos de las provincias, el endeudamiento de las familias, la mora en los servicios públicos y la reducción de la inversión pública.
Mayans sostuvo que esos problemas deberán formar parte de una agenda común y mencionó también el tratamiento de iniciativas legislativas que impactan sobre las administraciones provinciales.
La reunión derivó así en una coordinación política que excede la cuestión electoral. Los dirigentes comenzaron a articular posiciones en las legislaturas provinciales y en el Congreso frente a asuntos vinculados con las rutas, el impuesto a los combustibles y el futuro de empresas públicas.
En ese intercambio apareció una definición atribuida a Massa que sintetizó una de las preocupaciones de los participantes: “La gente la está pasando mal, no nos puede ver peleando por la nuestra”. La frase funcionó como advertencia sobre la necesidad de que la discusión interna quede subordinada a una agenda económica y social capaz de interpelar al electorado.
La reunión inicial de la nueva mesa peronista evitó la proclamación formal de Sergio Massa como postulante presidencial, aunque pactó una definición estratégica más decisiva para el futuro político del espacio: la preferencia por unas primarias competitivas antes que el tradicional «dedazo: el nombre del próximo postulante del PJ podría surgir de una competencia interna en la que Massa, Kicillof y otros dirigentes deberán medir su respaldo electoral. La batalla inmediata, sin embargo, estará en el Congreso, donde el peronismo buscará impedir que el Gobierno elimine las PASO y cierre la principal vía institucional para resolver su propia interna.