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Solo uno de cada diez argentinos logra terminar el mes con capacidad de ahorro

Un relevamiento nacional de Zentrix Consultora expone el deterioro de la economía familiar pese a la desaceleración inflacionaria. El 61,9% de los argentinos tomó deuda en los últimos seis meses para afrontar gastos indispensables, el 87,4% sostiene que los salarios siguen perdiendo frente a la inflación y el 86,6% considera insuficiente un solo empleo para sostener el hogar.

La desaceleración de la inflación todavía no logró modificar la percepción económica de los argentinos. Mientras los indicadores oficiales muestran una reducción en el ritmo de aumento de los precios, la mayoría de los hogares continúa sintiendo que el ingreso perdió capacidad de compra y que el endeudamiento pasó a ser una herramienta habitual para sostener el consumo básico.

Esa es la principal conclusión del Monitor de Opinión Pública (MOP), elaborado por Zentrix Consultora, que revela un marcado deterioro de las finanzas familiares. El estudio indica que el 61,9% de los consultados contrajo algún tipo de deuda durante el último semestre y que, lejos de destinar esos recursos a inversiones o compras extraordinarias, los utilizó para afrontar gastos cotidianos como alimentos, servicios públicos y otras obligaciones indispensables.

La encuesta también confirma que la pérdida del poder adquisitivo continúa siendo una de las mayores preocupaciones económicas. El 87,4% de los participantes considera que los salarios siguen rezagados frente al aumento del costo de vida, una percepción que atraviesa distintos niveles de ingresos, edades e identificaciones políticas.

La presión sobre los presupuestos familiares también se refleja en la administración del dinero. Dos de cada tres argentinos reconocen que agotan sus ingresos antes o alrededor del día 20 de cada mes, mientras que apenas el 9,3% afirma finalizar el período con capacidad de ahorro, un dato que evidencia el escaso margen financiero de gran parte de la población.

El informe muestra, además, que los jóvenes enfrentan mayores dificultades. Entre las personas de 18 a 39 años, el 85,5% aseguró quedarse sin recursos antes de concluir el mes. En el segmento de 40 a 59 años, esa proporción desciende al 60,6%, aunque continúa siendo elevada.

Las diferencias también aparecen al analizar las fuentes de financiamiento. El 35,8% de los jóvenes que recurrieron al crédito acudió a financieras o prestamistas informales, mientras que entre los mayores de 60 años esa modalidad representa apenas el 7%, reflejando una mayor exposición de las generaciones más jóvenes a mecanismos de financiamiento de alto costo.

La constante dependencia del crédito comienza, además, a generar dificultades para cumplir con los compromisos asumidos. Entre quienes mantienen deudas vigentes, el 28,9% admite tener serios inconvenientes para afrontar las cuotas; el 12% ya registra atrasos en los pagos y el 6,4% reconoce que directamente no puede cumplir con sus obligaciones.

Esa realidad también impacta en la percepción sobre el sistema financiero. El 55% de los consultados considera que las tasas de interés convierten al crédito en un mecanismo que agrava los problemas económicos de las familias en lugar de ofrecer una solución transitoria.

Un empleo dejó de ser suficiente

El estudio identifica otro cambio de fondo en el mercado laboral. Para el 86,6% de los argentinos, un único trabajo ya no permite cubrir los gastos mensuales del hogar. La evidencia muestra que el presupuesto familiar depende de la pluriactividad y el pluriempleo.

La distancia entre las estadísticas oficiales y la percepción cotidiana también aparece con claridad. El 67,1% sostiene que la inflación medida por el INDEC no refleja el aumento de precios que observa en su vida diaria, mientras que el 29,6% manifiesta confiar en las cifras difundidas por el organismo.

Las preocupaciones económicas dominan igualmente las respuestas cuando se consulta sobre los principales problemas del país. La corrupción encabeza el listado con el 48,8%, seguida por los salarios y los ingresos (46,9%), la incertidumbre económica (41,6%), el desempleo (29,1%) y las tarifas de los servicios públicos (26,8%).

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