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La inflación cedió, pero el costo de sostener un hogar volvió a aumentar

Aunque la inflación mensual se desaceleró al 1,9%, el costo de la Canasta Básica Total aumentó 2,2% en junio y elevó nuevamente el ingreso mínimo necesario para no caer bajo la línea de pobreza. La evolución de tarifas, alquileres, medicamentos y servicios volvió a ejercer mayor presión que la de los alimentos.
El costo de vida volvió a mostrar una dinámica que excede el comportamiento del índice general de precios. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una familia integrada por dos adultos y dos hijos necesitó $1.531.473 durante junio para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no ser considerada pobre, luego de un incremento mensual del 2,2%.
El informe oficial refleja que la CBT volvió a crecer por encima del 2% por noveno mes consecutivo, una secuencia que mantiene elevada la exigencia de ingresos para los hogares argentinos pese a la desaceleración de la inflación.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que fija el umbral de indigencia, registró un aumento del 1,3%, por encima del 1,1% observado en abril, aunque muy por debajo de la evolución de la canasta total. Como consecuencia, una familia tipo necesitó reunir $689.852 mensuales para garantizar únicamente la cobertura de sus necesidades alimentarias esenciales.
La diferencia entre ambos indicadores volvió a evidenciar que el mayor peso sobre los presupuestos familiares ya no proviene exclusivamente de los alimentos. Durante junio fueron los bienes y servicios no alimentarios los que explicaron gran parte del incremento del costo de vida, con aumentos en tarifas eléctricas, alquileres, medicamentos y servicios vinculados al receso invernal, como paquetes turísticos y propuestas recreativas.
Ese comportamiento contrastó con la evolución de los alimentos y bebidas, división que registró uno de los menores incrementos del último año gracias a la estabilidad de los precios de la carne y a bajas en frutas, contribuyendo a que la inflación general descendiera al 1,9%.
En el acumulado del primer semestre, la evolución de las canastas prácticamente acompañó al Índice de Precios al Consumidor. La Canasta Básica Alimentaria avanzó alrededor del 17%, mientras que la Canasta Básica Total registró una variación similar, apenas por encima del 16,8% acumulado por la inflación.
La comparación interanual mantiene, sin embargo, variaciones significativas. La CBA acumuló un incremento del 36,3%, la CBT del 35,7% y el IPC del 33,5%, confirmando que el costo de cubrir las necesidades esenciales continúa creciendo a un ritmo superior al promedio de los precios de la economía.
Las canastas elaboradas por el INDEC se construyen a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo). La CBA contempla exclusivamente los alimentos indispensables para satisfacer los requerimientos nutricionales mínimos, mientras que la CBT incorpora además bienes y servicios indispensables como vivienda, transporte, salud, educación, indumentaria y otros consumos cotidianos, convirtiéndose en el principal indicador utilizado para medir la incidencia de la pobreza en el país.
El nuevo informe confirma que, aun con una inflación en retroceso, el ingreso necesario para sostener un nivel básico de consumo continúa aumentando. La persistencia de incrementos en servicios regulados y otros gastos esenciales mantiene elevada la vara para millones de hogares y anticipa que la evolución del poder adquisitivo seguirá ocupando un lugar central en la agenda económica y social durante la segunda mitad del año.