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El auge minero contrasta con el desplome pesquero y amplía la brecha entre los sectores productivos

Los últimos indicadores del INDEC reflejan un comportamiento dispar de la producción primaria durante mayo. Impulsada por el petróleo no convencional y el litio, la actividad minera alcanzó nuevos máximos, mientras la pesca acumuló su cuarto descenso consecutivo.en un escenario marcado por cambios en la temporada extractiva y crecientes cuestionamientos sobre la administración de los recursos marítimos.

El desempeño de las principales actividades extractivas volvió a exhibir profundas asimetrías. Mientras la minería consolidó su trayectoria ascendente y alcanzó un nuevo máximo en la serie desestacionalizada, la pesca profundizó su deterioro y registró la mayor contracción desde comienzos de 2025, reflejando dos dinámicas productivas que hoy evolucionan en direcciones opuestas.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial Minero avanzó 0,4% respecto de abril y acumuló una expansión interanual del 9,2%, respaldado principalmente por el sostenido crecimiento de la explotación hidrocarburífera no convencional y por el dinamismo de la minería vinculada a minerales estratégicos.

El principal motor volvió a ser el petróleo proveniente de Vaca Muerta. La extracción de crudo no convencional creció 39% frente a mayo de 2025 y superó por primera vez los tres millones de metros cúbicos, un registro que compensó ampliamente el retroceso de la producción convencional, cuya caída del 10% volvió a impactar sobre cuencas maduras, especialmente en Santa Cruz.

La producción de gas también mantuvo una evolución favorable, con un incremento interanual del 5,5%. Al igual que en el petróleo, el crecimiento estuvo explicado por el desarrollo del shale gas, mientras los yacimientos convencionales continuaron mostrando una pérdida de rendimiento.

Otro de los datos sobresalientes correspondió a la minería no metalífera, que exhibió un crecimiento interanual del 42,9%. El litio volvió a ocupar un lugar central dentro de esa expansión, con un aumento del 57,3% y una producción de 11.562 toneladas de carbonato durante mayo, ratificando la consolidación del mineral como uno de los pilares de la nueva matriz exportadora argentina. A ello se sumó un fuerte incremento en la extracción de sal, cuya producción más que duplicó los niveles registrados un año atrás. En simultaneo, el oro y la plata extendieron por tercer mes consecutivo su recuperación, aunque con una intensidad menor que la observada al inicio del año.

El panorama resultó sensiblemente diferente para la actividad pesquera. El Índice de Producción Industrial del sector retrocedió 24,3% en la comparación interanual y acumuló su cuarto descenso consecutivo, llevando la tendencia-ciclo al nivel más bajo desde febrero de 2025.

Referentes de la industria atribuyen buena parte de esa disminución a la finalización anticipada de la temporada de calamar, cuya captura se concentró entre enero y abril, a diferencia del año pasado, cuando la campaña se extendió hasta junio. Esa modificación redujo significativamente el volumen desembarcado durante mayo y condicionó el resultado estadístico del período.

Sin embargo, dentro del propio sector advierten que la estacionalidad no explica por sí sola el deterioro de la actividad. Empresarios y operadores marítimos sostienen que persisten problemas estructurales vinculados al régimen de asignación de cuotas de captura, a la creciente presión de la pesca ilegal sobre el Mar Argentino y a la competencia ejercida por flotas extranjeras, factores que vuelven a instalar el debate sobre la administración de uno de los recursos estratégicos del país.

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