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Ni las cuotas ni los descuentos lograron sostener las ventas por el Dia del Padre

Un informe de CAME reveló que las ventas minoristas por el Día del Padre descendieron 0,3% interanual en términos reales. Aunque la baja fue menor que en años anteriores, el consumo sigue sin encontrar un punto de recuperación y obliga a los comercios a sostener la demanda mediante descuentos, promociones y financiamiento.

Las ventas minoristas por el Día del Padre registraron una caída real del 0,3% respecto de 2025 y consolidaron una tendencia negativa que ya lleva cuatro años consecutivos, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) realizado en 189 comercios de todo el país.

El resultado se suma a los retrocesos del 1,7% registrados en 2025 y del 10,2% observados en 2024, configurando un escenario en el que las fechas comerciales tradicionales pierden capacidad para impulsar el consumo.

El ticket promedio alcanzó los $78.986, aunque la demanda se concentró mayoritariamente en productos de menor valor y artículos promocionados. Para sostener la actividad, más del 80% de los comercios apeló a descuentos especiales, cuotas con tarjeta, promociones bancarias, rebajas por pago en efectivo y ofertas combinadas.

Sin embargo, el esfuerzo comercial tuvo resultados acotados. Apenas el 7,4% de los empresarios consultados consideró que la celebración resultó determinante para mejorar la facturación, mientras que el 18% afirmó que la fecha no produjo ningún impacto sobre las ventas.

El desempeño fue dispar entre los distintos rubros. Librerías e indumentaria mostraron las mejores variaciones, con subas del 2,1%, seguidas por electrodomésticos y artículos para el hogar (0,8%) y calzado y marroquinería (0,4%). En el extremo opuesto, equipos informáticos, accesorios y celulares registraron una caída del 6,1%, mientras que cosmética y perfumería retrocedió 3,8%.

Más allá de los resultados puntuales, el relevamiento expone cambios cada vez más profundos en los hábitos de consumo. Comerciantes de perfumería advirtieron que numerosos clientes utilizan los locales para conocer o probar productos, pero concretan la compra posteriormente a través de plataformas digitales atraídos por precios más competitivos. A ello se suma la competencia cada vez mayor de artículos importados comercializados por canales online.

Una situación similar atraviesa el segmento tecnológico, donde las ventas solo lograron sostenerse mediante fuertes rebajas y condiciones de financiación que reducen los márgenes de rentabilidad. En indumentaria y calzado, las promociones alcanzaron descuentos de hasta el 70% en modalidades outlet, una estrategia que permitió sostener el flujo de clientes pero sin traducirse en mejoras significativas para la rentabilidad del negocio.

El informe de CAME vuelve a reflejar el principal desafío que enfrenta el comercio minorista: la persistente debilidad del consumo. Con ingresos que aún no recuperan plenamente su capacidad de compra y una demanda concentrada en opciones de bajo costo, las fechas comerciales continúan perdiendo eficacia como motor de ventas. Las promociones logran amortiguar la caída, pero todavía no alcanzan para revertir una tendencia que se ha instalado como una constante en los últimos años.

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