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La CGT y las CTA avanzan hacia un plan de lucha unificado contra las reformas de Milei

Las tres centrales obreras coincidieron en profundizar la coordinación sindical frente a la reforma laboral, el deterioro del empleo y las acciones que consideran dirigidas a debilitar a las organizaciones gremiales.

El movimiento obrero dio una nueva señal de unidad. La CGT, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma acordaron avanzar en la construcción de un plan de lucha unificado para enfrentar las políticas laborales impulsadas por el gobierno de Javier Milei, en una reunión realizada en la sede de Azopardo que consolidó el acercamiento iniciado semanas atrás durante la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra.

El encuentro reunió a las máximas conducciones de las tres centrales y tuvo como eje el análisis de la reforma laboral, su reglamentación y las consecuencias que podría tener sobre los convenios colectivos, las condiciones de trabajo y la capacidad de negociación sindical.

También se evaluó el impacto de la pérdida de empleo registrado, el retroceso salarial y las medidas que, según los dirigentes, buscan limitar la acción de las organizaciones gremiales.

En un comunicado conjunto, las centrales señalaron que avanzaron en la construcción de una respuesta coordinada frente al deterioro del mercado laboral y los cambios normativos impulsados por el Ejecutivo. La decisión de fortalecer los mecanismos de articulación refleja una preocupación compartida por la evolución de indicadores que afectan tanto al empleo privado como al estatal y por la continuidad de reformas que modifican aspectos centrales de las relaciones laborales.

La reunión se produjo además en un momento particularmente sensible para el sindicalismo. En las últimas semanas, el Ministerio de Capital Humano puso en marcha el proceso de renegociación de 446 convenios colectivos de trabajo tras el vencimiento del régimen de ultraactividad, una medida observada con inquietud por numerosos gremios debido a las implicancias que podría tener sobre derechos adquiridos y condiciones pactadas en negociaciones anteriores.

A ese cuadro se suman la caída del poder adquisitivo de los salarios, la reducción de puestos registrados y diversos conflictos institucionales que atraviesan organizaciones sindicales. Entre ellos, la intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), mencionada por varios dirigentes como parte de una ofensiva más amplia sobre las estructuras gremiales.

Por la CGT participaron los cosecretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Arguello, junto al secretario de Prensa, Horacio Arreceygor. La CTA de los Trabajadores estuvo representada por Hugo Yasky, Roberto Baradel y Daniel Catalano, mientras que la CTA Autónoma envió a Hugo Godoy, Ricardo Peidro y Ana María Mandokovic, entre otros referentes.

La convocatoria amplía la táctica en la construcción de consensos que la CGT comenzó a desplegar días atrás con federaciones y confederaciones sindicales. La incorporación de las dos CTA fortalece la posibilidad de coordinar acciones comunes en un período atravesado por debates que impactan sobre salarios, negociación colectiva, empleo y organización sindical.

Más allá de las diferencias históricas entre las centrales, la coincidencia alcanzada en Azopardo refleja una lectura compartida sobre el momento que atraviesa el mundo del trabajo.

El desafío que ahora enfrentan los dirigentes será traducir esa convergencia en medidas concretas. La construcción de un plan de lucha común aparece como el primer paso de una estrategia que busca dotar al sindicalismo de mayor capacidad de respuesta frente a una agenda oficial que promete seguir generando puntos de conflicto en los próximos meses.

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