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La CGT escala su ofensiva internacional y advierte sobre el deterioro social

En declaraciones a Mundo Laboral SJ, Cabello respaldó la denuncia presentada ante la OIT, alertó sobre el avance de la pobreza y destacó el rol de la obra pública como herramienta para sostener el empleo en San Juan.
Por momentos, la discusión sobre el rumbo económico argentino trasciende las fronteras nacionales y desembarca en organismos internacionales. Esa es la lectura que hace la CGT luego de la denuncia presentada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde el sindicalismo cuestionó al Gobierno de Javier Milei por presuntas vulneraciones a convenios laborales suscriptos por el país.
Para el secretario general de la CGT San Juan, Eduardo Cabello, la presentación constituye un paso vital dentro de una disputa que ya excede el plano gremial y se proyecta sobre la imagen institucional de la Argentina ante la comunidad internacional.
“La CGT venía trabajando desde hace tiempo en esta instancia junto a sus equipos técnicos y jurídicos. Ahora serán los organismos internacionales los que deberán escuchar lo que está ocurriendo con los trabajadores argentinos y exigir explicaciones al Ejecutivo”, sostuvo.
La central obrera considera que las reformas impulsadas por la administración nacional implican un retroceso en materia de protección laboral y entiende que la intervención de la OIT puede convertirse en un factor de presión adicional sobre la Casa Rosada.
La preocupación social llega a la Iglesia
Las inquietudes sindicales no se limitan al terreno estrictamente laboral. Durante los últimos días, representantes de distintos gremios participaron de encuentros convocados por la Iglesia Católica para analizar el impacto social de la crisis económica y las dificultades que enfrentan amplios sectores de la población.
Según relató Cabello, uno de los aspectos que más preocupación genera es la persistencia de situaciones de vulnerabilidad que trascienden la pérdida del empleo y alcanzan dimensiones familiares, sanitarias y emocionales.
“La pobreza sigue avanzando en muchos sectores y eso tiene consecuencias que van mucho más allá de los números. Hay una realidad cotidiana que golpea a miles de familias y que requiere ser observada con responsabilidad”, sostuvo.
Aunque durante las reuniones no se presentaron estadísticas específicas sobre salud mental, los participantes coincidieron en que el aumento de la incertidumbre económica y las dificultades para sostener ingresos estables tienen efectos visibles sobre la calidad de vida de los trabajadores.
La intervención de la Iglesia aparece así como un elemento de articulación entre distintos actores sociales que comparten una misma preocupación: la fragilidad de amplios sectores de la población frente a un ciclo económico que aún no logra traducir sus indicadores macroeconómicos en mejoras concretas para los hogares.
La obra pública vuelve al centro del debate
En contraste con el repliegue de la inversión nacional en infraestructura, las provincias comenzaron a explorar mecanismos propios para sostener proyectos de desarrollo y preservar puestos de trabajo.
En el plano provincial, Cabello observó con expectativa el programa de inversiones anunciado por el gobernador Marcelo Orrego, especialmente por su potencial para dinamizar el sector de la construcción y generar puestos de trabajo registrados.
“La obra pública tiene un efecto multiplicador muy importante. No solamente genera empleo directo, sino que moviliza actividades vinculadas a la producción, el comercio y los servicios”, señaló.
Desde la óptica sindical, la continuidad de estos proyectos resulta especialmente relevante en un momento de dificultades para absorber mano de obra y en el que numerosos sectores productivos enfrentan niveles de actividad inferiores a los registrados en años anteriores.
Una discusión que mira más allá del presente
A medida que se acercan las definiciones políticas de cara al 2027, el sindicalismo también comienza a proyectar debates de largo alcance. Cabello planteó la necesidad de construir acuerdos amplios que permitan recuperar una agenda centrada en la producción, el empleo y la protección social.
Sin adelantar posicionamientos electorales concretos, sostuvo que el desafío consiste en consolidar espacios capaces de representar a los trabajadores y responder a demandas que exceden la coyuntura inmediata.
La denuncia ante la OIT, las advertencias formuladas por la Iglesia y la expectativa generada por los programas de inversión pública revelan que el debate sobre el trabajo volvió a ocupar un lugar central en la discusión pública. En ese entramado convergen reclamos salariales, inquietudes sociales y proyectos de desarrollo que, más allá de las diferencias políticas, terminan reflejando una misma preocupación: el futuro de quienes viven de su esfuerzo cotidiano.