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La UOM denunció una “avanzada política y judicial” tras la intervención del gremio y salió a respaldar a Abel Furlán

La crisis institucional desatada en la Unión Obrera Metalúrgica escaló este viernes luego de que la conducción nacional del sindicato respondiera con dureza al fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que anuló las elecciones internas y dispuso la intervención judicial de la organización por 180 días. Desde el gremio calificaron la resolución como “arbitraria” y “antidemocrática”, apuntaron contra los magistrados que firmaron la sentencia y denunciaron un intento de disciplinamiento sobre uno de los principales sindicatos industriales del país.
A través de un extenso comunicado, la organización encabezada por Abel Furlán sostuvo que la medida judicial constituye un ataque directo contra la autonomía sindical y vinculó la decisión con el clima de confrontación abierto entre el movimiento obrero y el gobierno de Javier Milei.
La conducción metalúrgica cuestionó especialmente a los camaristas Víctor Arturo Pesino y María Dora González, integrantes de la Sala VIII del tribunal laboral, a quienes acusó de actuar en línea con los intereses empresarios y con las reformas impulsadas por el oficialismo nacional.
“El mismo sector judicial que acompañó los cambios laborales promovidos por el Gobierno ahora avanza sobre la estructura sindical”, expresaron desde la organización, que interpretó la resolución como parte de una ofensiva orientada a debilitar la capacidad de negociación gremial en plena discusión salarial de la actividad metalúrgica.
La UOM atraviesa desde hace meses una fuerte disputa interna derivada del proceso electoral desarrollado en la seccional Campana, origen de la causa judicial que terminó impactando sobre toda la estructura nacional del sindicato. El fallo declaró inválidos los comicios celebrados entre el 2 y el 4 de marzo al considerar que no existieron garantías suficientes sobre la custodia de urnas y la transparencia del procedimiento. Esa nulidad fue posteriormente extendida a la elección nacional que había ratificado a Furlán al frente del gremio.
Para la conducción metalúrgica, sin embargo, detrás de la sentencia existe una construcción política más amplia. El comunicado aseguró que la intervención “no comenzó con este fallo”, sino que responde a una estrategia de desgaste impulsada desde sectores empresariales, judiciales y políticos para erosionar a una organización sindical con fuerte presencia en la industria.
En ese sentido, el sindicato también cargó contra la Lista Naranja de Campana, sector opositor que promovió la demanda judicial, al que acusó de haberse transformado en una herramienta funcional a intereses ajenos a los trabajadores.
La organización reivindicó además el resultado de las urnas y aseguró que tanto la conducción nacional como las autoridades seccionales obtuvieron un respaldo contundente de los afiliados. “Los metalúrgicos ya se expresaron democráticamente”, sostuvieron desde el espacio que lidera Furlán.
El pronunciamiento incluyó además una convocatoria explícita al conjunto del movimiento obrero. La UOM llamó a centrales sindicales, cuerpos de delegados y organizaciones gremiales a pronunciarse en defensa de la autonomía sindical y advirtió que la disputa excede la situación interna del gremio metalúrgico.
“Lo que está en juego no es solamente una conducción sindical, sino el alcance de la representación obrera frente a un modelo económico que necesita sindicatos debilitados”, afirmaron desde la entidad.
En este cuadro, la resolución judicial abrió un escenario de enorme incertidumbre dentro del histórico sindicato industrial. La intervención quedó a cargo del abogado Alberto Biglieri, designado por la Cámara para administrar la organización y convocar a nuevas elecciones en un plazo máximo de seis meses.
El conflicto irrumpe además en un momento de elevada sensibilidad para el sector metalúrgico, atravesado por negociaciones salariales tensas, caída del poder adquisitivo y preocupación permanente por la retracción de la actividad industrial.
Con 83 años de historia y un peso determinante dentro de la estructura sindical argentina, la UOM quedó ahora en el centro de uno de los episodios institucionales más delicados de los últimos años para el movimiento obrero organizado.