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Marcha Federal Universitaria: el informe que revela el alcance del ajuste sobre docentes y casas de estudio

A horas de una nueva Marcha Federal Universitaria, un informe del CEPA expuso el impacto estructural del recorte aplicado por el Gobierno nacional sobre las universidades públicas. La caída del presupuesto, el derrumbe del poder adquisitivo y la degradación de las condiciones laborales configuran un cuadro de creciente fragilidad para uno de los pilares históricos del sistema educativo argentino.

La disputa entre el Gobierno nacional y el sistema universitario vuelve a ocupar el centro de la escena. En la antesala de la cuarta Marcha Federal Universitaria desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) brindó un diagnóstico contundente sobre el alcance del ajuste aplicado a las universidades nacionales y a los salarios de docentes y trabajadores no docentes.

Los datos reflejan un deterioro sostenido que excede la discusión presupuestaria coyuntural y abre interrogantes de fondo sobre la viabilidad del sistema universitario público en la Argentina. El documento sostiene que entre 2023 y 2025 el presupuesto universitario registró un recorte real del 32,5%, mientras que, si se toma como referencia el presupuesto vigente para 2026, la reducción asciende al 41,6% respecto de los niveles de 2023.

La magnitud de la contracción adquiere todavía mayor dimensión al compararla con la Ley de Financiamiento Universitario sancionada por el Congreso y posteriormente resistida por el oficialismo. Según el análisis del CEPA, de haberse aplicado esa normativa, los recursos destinados a las universidades habrían aumentado un 33,8% frente a 2025 y se habrían ubicado incluso por encima de los registros de 2023. El esquema impulsado por el Ejecutivo, en cambio, consolida una disminución de 33,9% frente a aquel año y deja un presupuesto 35,1% inferior al previsto en la ley votada por el Parlamento.

La consecuencia más visible de esa política de recortes impacta de lleno sobre los ingresos de quienes sostienen cotidianamente el funcionamiento académico. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, el salario real del personal docente y no docente perdió 34,2% de su capacidad de compra. La caída más abrupta se produjo entre diciembre de 2023 y julio de 2024, período en el que los haberes sufrieron un retroceso de 23,1%. Lejos de revertirse, el deterioro continuó durante 2025, con una nueva pérdida del 10,1%.

La fotografía salarial que surge del relevamiento expone un cuadro alarmante. En abril de 2026, únicamente los docentes titulares con dedicación exclusiva y los trabajadores no docentes de niveles jerárquicos superiores lograban superar la línea de pobreza correspondiente a un hogar tipo. El resto de los escalafones quedó por debajo de ese umbral.

La situación resulta todavía más delicada en los cargos docentes de menor dedicación horaria. De acuerdo con el informe, sólo los titulares y asociados con dedicación semiexclusiva superaban la línea de indigencia medida por la Canasta Básica Alimentaria. Los docentes con dedicación simple —figura ampliamente extendida en las universidades nacionales— permanecían directamente debajo de ese límite.

El conflicto universitario no se reduce únicamente a una discusión salarial. Rectores, gremios y organizaciones estudiantiles advierten que el desfinanciamiento afecta áreas sensibles para el funcionamiento de las instituciones: programas de investigación, obras de infraestructura paralizadas, deterioro edilicio, reducción de becas y dificultades crecientes para garantizar actividades académicas elementales.

En ese sentido, la protesta convocada para este martes buscará exhibir una convergencia amplia entre docentes, estudiantes, investigadores, trabajadores no docentes y sectores sociales que consideran que el ajuste sobre la educación superior compromete una herramienta estratégica para el desarrollo científico, tecnológico y productivo del país.

El documento también establece una comparación entre la recomposición salarial prevista en la ley impulsada por el Congreso y la propuesta sostenida por el Gobierno nacional. Mientras la normativa parlamentaria contemplaba una recuperación cercana al 44% para recomponer el poder adquisitivo perdido entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, la oferta oficial se limita a tres incrementos trimestrales no acumulativos de 4,1%, equivalentes a una mejora total de 12,3%.

Para los especialistas del CEPA, esa actualización no sólo resulta insuficiente frente a la inflación proyectada, sino que además omite compensar el fuerte ajuste aplicado durante 2024. Bajo ese esquema, el salario real volvería a deteriorarse hacia septiembre de 2026.

El informe difundido por el CEPA dejó al descubierto una realidad difícil de disimular: las universidades nacionales atraviesan uno de los períodos más complejos desde el retorno democrático. El retroceso presupuestario, la pérdida sostenida del salario y la precarización de las condiciones de funcionamiento revelan una política de achicamiento que golpea directamente a un sistema considerado históricamente como patrimonio social y motor de desarrollo.

La Marcha Federal Universitaria volverá a poner esa discusión en las calles. Allí no sólo se debatirá el financiamiento de las casas de estudio, sino también el lugar que ocuparán la educación, la ciencia y el conocimiento en la Argentina que viene.

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