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“La universidad está siendo llevada a una asfixia presupuestaria”, advirtió Jaime Barcelona

El secretario general de ADICUS, Jaime Barcelona, describió el deterioro salarial que atraviesan docentes y no docentes de la Universidad Nacional de San Juan y cuestionó el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Alertó sobre vacantes que ya no logran cubrirse, el éxodo de profesionales hacia otros sectores y las dificultades para sostener el funcionamiento académico en medio del ajuste presupuestario impulsado por el Gobierno nacional.
La crisis que atraviesa el sistema universitario argentino dejó de expresarse únicamente en estadísticas presupuestarias para instalarse de lleno en la vida cotidiana de las universidades nacionales. La caída del poder adquisitivo, la paralización de partidas destinadas a investigación y becas, y la falta de actualización de fondos para funcionamiento comenzaron a impactar de manera directa en las aulas, los equipos académicos y la estructura operativa de las casas de altos estudios.
En ese escenario, Barcelona dictaminó un severo diagnóstico sobre la situación que atraviesa la Universidad Nacional de San Juan y advirtió que el deterioro salarial ya empuja a numerosos docentes a abandonar la actividad universitaria en busca de ingresos más competitivos en otros ámbitos laborales.
“La situación es muy complicada para poder sostenernos”, resumió el dirigente sindical al describir el efecto concreto que tuvo la inflación sobre los salarios del sector desde fines de 2023. Según explicó, el retraso salarial acumulado dejó a numerosos trabajadores universitarios —docentes y no docentes— por debajo de la línea de pobreza, mientras el desfasaje entre ingresos y costo de vida continúa ampliándose mes tras mes.
Barcelona sostuvo que el problema ya no se limita a una pérdida transitoria del poder adquisitivo, sino que empieza a comprometer el funcionamiento estructural de las universidades. La consecuencia más visible, señaló, es la creciente dificultad para retener profesionales formados dentro del sistema público.
“Muchos docentes han decidido emigrar de la universidad hacia otros ámbitos públicos o privados en busca de mejores salarios”, explicó. La salida de personal académico, añadió, comienza a dejar vacíos difíciles de cubrir, particularmente en cargos iniciales y dedicaciones intermedias cuyos ingresos quedaron muy por debajo de los valores del mercado laboral.
La preocupación sindical también apunta al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya aplicación continúa judicializada. Para el gremio, la falta de transferencia de fondos impide recomponer salarios, normalizar las negociaciones paritarias y garantizar el sostenimiento operativo de las universidades nacionales.
El representante gremial recordó que la normativa establece mecanismos concretos de actualización salarial vinculados a la evolución inflacionaria, además de contemplar partidas para funcionamiento, becas estudiantiles y actividades académicas esenciales. Sin embargo, denunció que esos recursos no están llegando al sistema universitario.
“El gobierno ha eliminado nuestras paritarias desde agosto de 2024”, afirmó el dirigente, al cuestionar la interrupción de las instancias formales de negociación salarial. A su entender, el congelamiento presupuestario y la ausencia de acuerdos paritarios profundizaron el deterioro económico de miles de trabajadores del sector.
El impacto ya se percibe en áreas sensibles de la vida universitaria. Laboratorios con recursos limitados, actividades de campo restringidas, becas sin actualización y dificultades para sostener servicios estudiantiles forman parte de un cuadro que, según advierten desde el sindicalismo universitario, amenaza con erosionar progresivamente la calidad académica.
La situación se vuelve todavía más delicada en carreras donde comienzan a registrarse dificultades para cubrir cargos vacantes. Barcelona explicó que, ante jubilaciones o renuncias, las universidades encuentran cada vez menos interesados en asumir horas cátedra cuyos salarios resultan insuficientes frente a otras alternativas laborales.
“Nadie quiere tomar cargos por salarios que no alcanzan”, señaló, al describir un fenómeno que ya repercute en la organización académica cotidiana. El dirigente sostuvo que la brecha salarial con el sector privado e incluso con otras áreas del empleo público provincial genera una migración constante de profesionales formados dentro de la universidad pública.
En este ámbito, el sindicalismo universitario profundiza las medidas de visibilización y prepara una nueva movilización federal prevista para el 12 de mayo. La convocatoria buscará reeditar el respaldo social que las universidades lograron meses atrás, cuando cientos de miles de personas participaron de marchas masivas en defensa de la educación pública.
En San Juan, ADICUS coordina acciones junto a otros gremios, autoridades universitarias y organizaciones estudiantiles. Entre las actividades previstas se incluyen recorridas por cursos, campañas de difusión y conferencias de prensa destinadas a reforzar el reclamo por financiamiento y recomposición salarial.
El conflicto universitario, lejos de agotarse en una discusión presupuestaria, expone una disputa más profunda sobre el modelo educativo y científico que el país pretende sostener. Mientras docentes, investigadores y estudiantes advierten sobre las consecuencias del ajuste, la educación superior nacional enfrenta uno de los desafíos más delicados de las últimas décadas: preservar su capacidad académica y su función social en medio de una restricción financiera que amenaza con dejar secuelas de largo plazo.