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La reducción de personal en el SMN ya condiciona vuelos y servicios críticos

La desvinculación de más de un centenar de trabajadores en el Servicio Meteorológico Nacional comenzó a repercutir en la operación aérea. Falta de datos, reducción de turnos y menor capacidad técnica generan preocupación en el sector.
La reducción de personal en el Servicio Meteorológico Nacional dejó de ser una discusión administrativa para convertirse en un factor con efecto inmediato en la operación aérea. A semanas de los 140 despidos, distintas terminales del país comenzaron a registrar limitaciones en la cobertura meteorológica, un insumo indispensable para la planificación y seguridad de los vuelos.
Uno de los episodios más ilustrativos se produjo en el aeropuerto de Río Cuarto, en Córdoba, donde se dispuso la reducción del esquema operativo nocturno sin fecha definida de normalización. Según describió un trabajador del organismo, durante la franja comprendida entre las 21 y las 6 no se generan datos meteorológicos locales, lo que obliga a establecer condiciones especiales para eventuales operaciones. En situaciones críticas, como vuelos sanitarios o traslados de órganos, la necesidad de anticipación puede convertirse en un obstáculo determinante.
La problemática no se limita a un punto geográfico. En San Juan, la emisión de un aviso a los aviadores (NOTAM) confirmó la reprogramación de vuelos nocturnos ante la imposibilidad de garantizar información meteorológica continua. La decisión, adoptada como medida preventiva, refleja la incidencia directa que tiene la disponibilidad de datos en la organización del tráfico aéreo.
Un cuadro similar se observa en Santa Fe, donde la situación del Aeropuerto Internacional de Sauce Viejo encendió señales de alarma entre los trabajadores. Desde la representación sindical advierten que la dotación actual ya no permite cubrir con normalidad todos los turnos, lo que compromete la prestación a lo largo de la jornada.
Desde el ámbito técnico, el diagnóstico es preciso. Cada estación meteorológica aeroportuaria no solo registra variables climáticas en tiempo real, sino que alimenta sistemas clave para la navegación aérea. Esos datos son utilizados tanto en la torre de control como en la elaboración de pronósticos específicos para cada operación. La reducción de planteles —que en algunos casos pasó de siete profesionales por estación a apenas tres o cuatro— obligó a discontinuar turnos completos, en particular durante la noche.
La meteoróloga Vanessa Balchunas subrayó que la merma en la generación de información no puede suplirse con herramientas digitales de uso masivo. Las aplicaciones meteorológicas, explicó, dependen en gran medida de los datos producidos por organismos oficiales. Cuando esa base se reduce, la confiabilidad de las plataformas también se ve afectada.
El conflicto, además, sumó un capítulo judicial. El intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, presentó un recurso de amparo ante la Justicia Federal con el objetivo de frenar el recorte y preservar la operatividad del organismo. En su planteo, advirtió sobre las consecuencias de desarticular áreas técnicas vinculadas a la seguridad del transporte y la prevención de riesgos.
En el trasfondo aparece el DNU 274/2026, que establece la transferencia de funciones operativas del SMN a la Empresa Argentina de Navegación Aérea. La medida abrió interrogantes dentro del sector, donde algunos actores interpretan la reconfiguración como un paso hacia un modelo con mayor participación privada en áreas estratégicas.
Más allá de la discusión institucional, el efecto inmediato es tangible: menos personal implica menor capacidad de respuesta, menor generación de datos y, en consecuencia, mayores restricciones para la operación aérea. En un sistema donde la precisión de la información puede definir decisiones en tiempo real, cualquier déficit adquiere relevancia crítica.