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Empresarios en “modo ajuste”: compañías rechazan subas y se profundiza el malestar laboral

La Guía Salarial Argentina expone un escenario de elevada fricción entre empresas y trabajadores: mientras siete de cada diez compañías consideran inviables las demandas de recomposición salarial, el mismo porcentaje de empleados declara estar insatisfecho con sus ingresos. El desfasaje entre expectativas y posibilidades marca el pulso de un mercado laboral atravesado por la cautela y la selectividad.

El mercado laboral argentino ingresa en 2026 con una tensión estructural cada vez más visible: la distancia entre lo que los trabajadores consideran necesario para recomponer su poder adquisitivo y lo que las empresas están dispuestas —o pueden— conceder. El relevamiento de Michael Page, elaborado a partir de encuestas a 1.900 organizaciones y más de 1.300 profesionales, revela que el 70% de las firmas percibe las pretensiones salariales como “fuera de presupuesto”, una definición que sintetiza el clima de época.

Del otro lado del mostrador, la insatisfacción es igualmente contundente: siete de cada diez trabajadores califican su salario como “regular” o directamente insuficiente. La presión por recomponer ingresos se traduce en demandas concretas: el 58% exige incrementos superiores al 20% como condición para evaluar un cambio laboral. Sin embargo, la respuesta empresaria dista de acompañar esa expectativa: apenas el 8% proyecta otorgar aumentos por encima de ese umbral.

La comparación interanual acentúa el giro hacia la prudencia. En 2025, un 41% de las compañías manifestaba intención de expandir su dotación; hoy, ese porcentaje se reduce al 30%. Aunque el 60,6% de las firmas mantiene previsiones de crecimiento, las decisiones de contratación se subordinan a criterios de productividad y sostenibilidad, dejando en segundo plano la expansión agresiva de plantillas.

En este cuadro, el managing director regional de PageGroup, Álvaro Párker, advierte que el desafío ya no pasa exclusivamente por la remuneración. “Las organizaciones necesitan fortalecer y diferenciar su propuesta de valor para atraer y retener talento”, plantea, en un escenario donde la compensación económica pierde centralidad relativa frente a otros factores.

Cambio de paradigma en las condiciones laborales

El informe confirma una transformación en las prioridades del talento. El 94% de los profesionales busca propuestas personalizadas que incluyan beneficios en salud, esquemas de trabajo flexibles, vacaciones y bonos. En particular, la modalidad laboral se consolida como un factor crítico: el 78% rechaza los esquemas completamente presenciales.

Sin embargo, la mayoría de las empresas aún no logra adaptarse a esa demanda: el 71% continúa ofreciendo paquetes estandarizados, lo que profundiza la brecha entre oferta y expectativa. Este desacople se traduce en una creciente intención de rotación y en una percepción extendida de estancamiento: más del 50% de los trabajadores no visualiza oportunidades de desarrollo dentro de sus organizaciones.

Talento escaso y selectividad en la contratación

En este sentido, el mercado exhibe otro rasgo estructural: la escasez de perfiles calificados en áreas clave. Sectores como Finanzas, Logística, Ingeniería, Ventas, Marketing, Recursos Humanos, Salud y Tecnología concentran la demanda de competencias técnicas en niveles medios y ejecutivos.

No obstante, el 35,4% de las empresas reconoce dificultades para cubrir esas posiciones, lo que introduce una paradoja: aun en un contexto de ajuste, persisten nichos de alta demanda donde el talento escasea y se vuelve estratégico.

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