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Docentes universitarios profundizan el conflicto en San Juan con clases públicas y acciones en espacios abiertos

El gremio docente ADICUS despliega una semana de protestas con actividades abiertas y un abrazo simbólico a la Escuela Industrial. Reclaman la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y advierten sobre una pérdida salarial acumulada desde 2023.

El conflicto universitario suma un nuevo episodio en San Juan con la profundización del plan de lucha impulsado por la Asociación de Docentes, Investigadores y Creadores de la Universidad Nacional de San Juan (Adicus). En sintonía con la estrategia definida a nivel nacional por la Conadu Histórica, el gremio adoptó una modalidad de protesta que combina interrupciones parciales de actividades con acciones de visibilización en espacios públicos.

La iniciativa, que se extiende durante toda la semana, busca trasladar el reclamo fuera del ámbito académico y acercarlo a la comunidad. La consigna es clara: exponer el impacto de la crisis presupuestaria y salarial que atraviesa el sistema universitario.

Edith Liquitay delineó el eje del reclamo con cifras contundentes. Según detalló, la pérdida acumulada en los ingresos docentes equivale a aproximadamente diez salarios completos desde 2023. “Estamos percibiendo cerca de la mitad de lo que correspondería”, afirmó, al tiempo que responsabilizó al Gobierno nacional por la demora en la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario.

El cronograma de actividades incluye intervenciones de alto perfil simbólico. Tras una clase abierta realizada por la Escuela de Música en el Parque de Mayo, el gremio avanza con nuevas acciones. Entre ellas, se destaca un abrazo simbólico a la Escuela Industrial previsto para el miércoles por la mañana, durante el horario de recreo extendido, con participación exclusiva de adultos.

La agenda continuará el jueves con iniciativas diferenciadas. En la Escuela de Comercio se desarrollará una jornada orientada a la salud mental dentro del establecimiento, mientras que por la tarde se realizará una clase pública de la carrera de Geografía en inmediaciones de la Facultad de Filosofía, trasladando nuevamente la actividad académica al espacio urbano.

El giro hacia estrategias de divulgación refleja una variación en el comportamiento del conflicto universitario. Lejos de limitarse a medidas tradicionales, el sector docente busca construir legitimidad social mediante la exposición directa de sus demandas. La ocupación simbólica del espacio público no solo amplifica el reclamo, sino que también interpela a una ciudadanía que, en muchos casos, percibe de manera indirecta las consecuencias del deterioro presupuestario.

El núcleo del conflicto permanece anclado en la cuestión salarial y en la falta de ejecución plena de la Ley de Financiamiento Universitario. La demora en su implementación no solo impacta en los ingresos del personal, sino que condiciona el funcionamiento general de las instituciones, afectando la planificación académica, la investigación y la extensión.

En ese sentido, la prolongación de las medidas evidencia una negociación estancada y un contexto en el que los gremios buscan sostener presión sin romper completamente el vínculo pedagógico. De allí que muchas de las acciones adoptadas mantengan un componente educativo, aun fuera de los espacios formales.

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