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El FreSU acelera su construcción nacional y proyecta un 1° de mayo con impacto en la agenda sindical

Con la convocatoria a un plenario nacional que reunirá a más de 1.500 delegados, el Frente de Sindicatos Unidos avanza en la consolidación de un espacio sindical que pretende incidir en el rumbo económico y laboral, en un escenario atravesado por recortes, caída del poder adquisitivo y redefiniciones del rol estatal.
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) dio un paso decisivo en su proceso de consolidación al anunciar la realización de un plenario nacional el próximo 1° de mayo, en coincidencia con el Día del Trabajador. La convocatoria, que prevé la participación de alrededor de 1.500 delegados de todo el país, se presenta como una instancia de articulación que busca trascender lo declarativo y avanzar hacia la construcción de una estrategia común dentro del movimiento obrero.
El anuncio se formalizó en el cierre del 15° Plenario de Delegados de Base Aceiteros y Desmotadores, realizado en la Ciudad de Buenos Aires, donde confluyeron dirigentes sindicales de diversos sectores. Allí, el espacio ratificó su decisión de sostener la unidad de acción como principio organizador y definió a la huelga como herramienta central de intervención en el escenario laboral.
Entre los principales referentes, Abel Furlán (Unión Obrera Metalúrgica) planteó la necesidad de discutir un modelo de desarrollo desde la perspectiva de los trabajadores, al advertir que sin articulación colectiva resulta inviable recomponer el salario real. En la misma línea, Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, amplió el alcance del debate al incluir la soberanía sobre los recursos naturales estratégicos y el cuestionamiento a marcos normativos que —según expresó— favorecen la transferencia de activos nacionales.
El espacio también nuclea a referentes como Clara Chevalier, Carlos Minucci, Fabián González, María Fernanda Boriotti y Oscar Martínez, quienes aportaron diagnósticos sectoriales que confluyen en un mismo eje: la pérdida sostenida del poder adquisitivo y el deterioro de las condiciones laborales.
Uno de los puntos más concretos que emergieron del encuentro fue la propuesta de fijar un Salario Mínimo, Vital y Móvil en 2.802.755 pesos, cifra que el espacio plantea como referencia para recomponer ingresos en un contexto inflacionario persistente. La iniciativa, sin embargo, abre un interrogante sobre su viabilidad en un esquema económico condicionado por restricciones fiscales y tensiones macroeconómicas.
Alertas sectoriales y diagnóstico compartido
El debate no se limitó a las consignas generales. Desde el ámbito universitario y sanitario, representantes de CONADU y FESPROSA advirtieron sobre un proceso de deterioro estructural que, a su entender, responde a una lógica de reducción de costos laborales. La caída del financiamiento en ambas áreas, señalaron, impacta no solo en los trabajadores sino también en la calidad de los servicios.
A su vez, dirigentes de sectores estratégicos como Vialidad y energía pusieron el foco en la situación de las empresas estatales, atravesadas por recortes presupuestarios y redefiniciones de gestión. En ese marco, la necesidad de coordinación intersindical aparece como una condición indispensable para sostener capacidad de negociación frente a decisiones que exceden a cada actividad en particular.
De la consigna a la construcción política
El encuentro realizado en el Club Español, que reunió a unos 200 delegados aceiteros de distintos puntos del país, funcionó como plataforma de lanzamiento para una etapa de mayor estructuración del FreSU. Allí, Daniel Yofra, secretario general de la Federación Aceitera y Desmotadora, destacó el carácter permanente que busca asumir el espacio y la centralidad de la participación de base en su desarrollo.
“El FreSU vino para quedarse”, afirmó el dirigente, al tiempo que subrayó que la fortaleza del frente dependerá de su capacidad para sostener organización territorial y presencia en los lugares de trabajo. La definición no es menor: en un mapa sindical fragmentado, la construcción de legitimidad requiere algo más que coincidencias discursivas.
En esa línea, el plenario del 1° de mayo será el ámbito donde se presentará un programa integral que articule las demandas de los distintos sectores bajo tres ejes principales: salario, empleo y condiciones laborales. La intención es avanzar hacia un plan de acción que no solo exprese resistencia, sino que también configure una propuesta alternativa.