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Advierten sobre el ingreso de Palantir al sistema de inteligencia argentino

La Asociación Gremial de Computación cuestionó con dureza el DNU 941/2025 y advirtió sobre riesgos institucionales ante la posible incorporación de herramientas de Palantir Technologies en áreas sensibles del Estado.

El debate sobre el control de los datos personales y su vínculo con el poder estatal sumó un nuevo capítulo tras el pronunciamiento de la Asociación Gremial de Computación. En un documento de fuerte tono político y conceptual, la organización advirtió que el DNU 941/2025 podría habilitar un cambio profundo en la arquitectura de inteligencia del país, con implicancias que exceden lo tecnológico.

El eje del planteo se centra en la posible incorporación de soluciones desarrolladas por Palantir Technologies, firma estadounidense especializada en análisis masivo de información y vinculada a organismos de defensa y seguridad internacional. Según el gremio, no se trata únicamente de una contratación de software, sino de la adopción de un modelo que integra datos, algoritmos predictivos y automatización en la toma de decisiones.

La empresa fue fundada por Peter Thiel y es conducida por Alex Karp, figuras que concentran parte de las críticas del documento sindical. La AGC cuestiona tanto el historial de la compañía en escenarios internacionales como las definiciones públicas de sus directivos, a quienes atribuye una visión extrema sobre el uso de la tecnología en seguridad y defensa.

En el plano normativo, el DNU introduce modificaciones sustanciales en la estructura de inteligencia nacional. Entre ellas, la creación de nuevos organismos, la centralización de bases de datos y la adopción de herramientas de análisis predictivo orientadas a la prevención. Para el gremio, ese diseño requiere sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de información en tiempo real, una capacidad que coincide con la oferta tecnológica de firmas como Palantir.

El punto más sensible del planteo se vincula con el impacto potencial en los procesos democráticos. La AGC advierte que el cruce de bases de datos, combinado con técnicas de segmentación y predicción, podría derivar en mecanismos de influencia sobre el comportamiento electoral. La preocupación no es abstracta: remite a experiencias internacionales donde el uso intensivo de datos personales modificó estrategias políticas y campañas.

El comunicado también introduce una discusión más amplia sobre la soberanía digital. En un escenario donde la infraestructura tecnológica depende crecientemente de empresas privadas globales, la capacidad de los Estados para controlar su propia información aparece condicionada. La pregunta de fondo es quién administra, procesa y resguarda los datos de la ciudadanía.

Desde el Gobierno, el enfoque oficial sostiene que la modernización del sistema de inteligencia busca mejorar la eficiencia y anticipar riesgos en un entorno global cada vez más complejo. Sin embargo, las críticas apuntan a la falta de debate público y a la ausencia de controles institucionales robustos sobre herramientas que, por su naturaleza, operan en áreas sensibles.

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