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El FMI apunta al monotributo en medio de la caída del empleo formal

El Fondo Monetario Internacional volvió a plantear la necesidad de revisar el monotributo, mientras los datos muestran una fuerte caída del empleo asalariado y un crecimiento sostenido del trabajo independiente. El Gobierno de Javier Milei descarta, por ahora, su eliminación.
El mercado laboral argentino atraviesa una transformación profunda que comienza a reflejarse con nitidez en los indicadores. La reducción del empleo asalariado y la expansión de formas de trabajo independiente configuran una nueva fisonomía, donde la estabilidad cede terreno frente a esquemas más flexibles, aunque también más frágiles.
En este sentido, el Fondo Monetario Internacional volvió a colocar en agenda el monotributo, el régimen simplificado que funciona como puerta de entrada a la formalización para millones de trabajadores. La recomendación no es nueva, pero adquiere mayor relevancia en un momento donde los datos evidencian un corrimiento sostenido hacia este tipo de modalidad.
Un informe de la consultora EconViews, elaborado a partir de datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), revela que desde noviembre de 2023 se destruyeron más de 323.000 puestos de trabajo asalariados registrados, considerando tanto el sector privado como el público y el empleo en casas particulares. En el mismo período, el número de monotributistas creció un 7,8%, lo que representa unos 158.000 nuevos inscriptos.
El dato no es menor: mientras el trabajo formal tradicional se contrae, el monotributo absorbe parte de esa caída, funcionando como un mecanismo de contención que evita una mayor expansión de la informalidad absoluta. Sin embargo, esta dinámica también implica una modificación en la calidad del empleo, con menor estabilidad, menor cobertura y mayores niveles de incertidumbre para los trabajadores.
El propio informe advierte que la reducción de asalariados es parcialmente compensada por el incremento de monotributistas y autónomos, lo que evidencia un cambio en la composición del empleo registrado. El total de trabajadores formales, sumando todas las modalidades, pasó de más de 13,3 millones a cerca de 12,8 millones, lo que implica una caída del 4%.
En este punto se inscribe el planteo del organismo. El Fondo Monetario Internacional propone “armonizar la tasa del monotributo” y facilitar la transición de los pequeños contribuyentes hacia el régimen general. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a simplificar el sistema tributario y reducir lo que considera distorsiones fiscales.
No obstante, el debate excede lo técnico. El monotributo no sólo cumple una función impositiva, sino también social: permite a trabajadores de ingresos medios y bajos acceder a cierta formalidad en un mercado laboral que ofrece cada vez menos alternativas estables. Su eventual modificación —o incluso su eliminación— despierta inquietud en amplios sectores que dependen de este esquema para sostener su actividad.
Desde el Gobierno, encabezado por Javier Milei, se buscó desactivar las versiones sobre una posible eliminación del régimen. El propio Presidente negó esa posibilidad, aunque el documento del FMI continúa vigente como orientación general dentro del programa económico acordado.
La presión entre las recomendaciones del organismo internacional y las necesidades del mercado interno plantea un dilema de fondo. Por un lado, la búsqueda de un sistema tributario más eficiente; por otro, la necesidad de preservar mecanismos que permitan sostener niveles mínimos de formalización en un momento de retracción del empleo asalariado.