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Ajuste en el SMN y reacción sindical con paralización en aeropuertos de todo el país

La Asociación Trabajadores del Estado anunció una medida de fuerza para el 24 de abril en rechazo a los despidos en el Servicio Meteorológico Nacional. La protesta podría paralizar la actividad aerocomercial durante varias horas y abre interrogantes sobre la capacidad operativa del organismo.
La actividad aerocomercial argentina enfrenta una amenaza concreta de interrupción a partir de la decisión de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de convocar a un paro nacional en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el próximo 24 de abril. La medida surge como respuesta a una ola de despidos que, según denuncian desde el sector, ya alcanza a 140 trabajadores y podría ampliarse en las próximas horas hasta superar los 200 casos.
La problemática se gestó tras semanas de advertencias por parte del personal del organismo, que había alertado sobre la posibilidad de recortes profundos en la estructura operativa. Las desvinculaciones confirmadas encendieron la reacción gremial y precipitaron la convocatoria a una huelga que impactará de manera directa en los aeropuertos de todo el país.
Desde el sindicato señalaron que la medida se desarrollará entre las 5 de la mañana y el mediodía de la jornada anunciada, período en el cual no se prevé actividad aérea regular, salvo excepciones vinculadas a emergencias sanitarias o misiones humanitarias. La ausencia de información meteorológica actualizada —clave para la seguridad de los vuelos— obligaría a suspender despegues y aterrizajes.
El eje de la preocupación sindical no se limita a la pérdida de puestos de trabajo. Los representantes sindicales advirtieron que la reducción de personal golpea áreas sensibles como la Red de Observación Meteorológica, encargada de relevar datos esenciales para la elaboración de pronósticos y alertas tempranas. La eventual clausura de decenas de estaciones en distintos puntos del país podría debilitar la capacidad de anticipación frente a fenómenos climáticos extremos.
A este cuadro se suma el impacto potencial sobre sectores estratégicos. La aviación civil, la navegación marítima y fluvial, así como la producción agropecuaria, dependen de la precisión y continuidad de los informes meteorológicos. Una merma en estos servicios podría traducirse en mayores riesgos operativos y pérdidas económicas.
El gremio, además, denunció un proceso de reducción estructural dentro del organismo y reclamó la reincorporación de los trabajadores afectados. En este sentido, no descartó la profundización de las medidas si no se abre una instancia de diálogo que permita revertir las cesantías.