destacada
La industria se desploma: el INDEC confirma una caída histórica de la producción en febrero

La actividad industrial argentina profundizó su retroceso durante febrero y alcanzó uno de los niveles más bajos de la última década. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción manufacturera cayó un 8,7% en comparación con el mismo mes de 2025, mientras que en el acumulado del primer bimestre la contracción llegó al 6,0%.
El dato mensual también refleja un deterioro marcado: la actividad se redujo un 4,0% respecto de enero, configurando la caída más pronunciada desde marzo del año pasado. En términos históricos, la serie original registró el peor febrero desde el inicio de la medición en 2016, un indicador que dimensiona la magnitud del retroceso.
El desplome fue extendido a casi toda la estructura industrial. Catorce de las dieciséis divisiones relevadas exhibieron variaciones negativas, lo que evidencia una afectación transversal del entramado productivo. Entre los sectores más golpeados se destacan la industria textil, con una baja del 33,2%, la fabricación de maquinaria y equipo (-29,4%) y la producción de otros equipos y aparatos (-24,6%), rubro en el que incidió una caída del 50,1% en la fabricación de teléfonos celulares.
La industria automotriz también mostró cifras alarmantes, con una retracción del 24,6%. Las ventas a concesionarios de unidades nacionales se desplomaron un 45,9%, mientras que las exportaciones de vehículos cayeron un 37,2%, con impacto directo en el comercio con Brasil, principal destino del sector.
En el caso del segmento textil, uno de los más sensibles, los indicadores reflejan un deterioro profundo: los tejidos y acabados retrocedieron un 47,0% y los hilados de algodón un 30,7%. Desde el sector señalan que la combinación de caída de la demanda interna y mayor competencia de productos importados configura un escenario adverso para la producción local. La fabricación de prendas de vestir y calzado también registró bajas significativas, del 14,2% y 26,6% respectivamente.
Entre los grandes rubros, el sector de alimentos y bebidas —de mayor peso en la estructura industrial— experimentó una contracción del 6,9%, con caídas relevantes en la molienda de oleaginosas (-21,9%) y en la industria cárnica. En contraste, el único bloque que mostró una evolución positiva fue el de refinación de petróleo y productos químicos, con un crecimiento del 2,7%, impulsado por una mayor producción de combustibles como gasoil y naftas.
Lectura económica y sectorial
El cuadro general revela un deterioro extendido de la actividad manufacturera, con impacto directo en la capacidad productiva y el empleo. Distintos actores del sector industrial atribuyen este desempeño a una combinación de factores, entre los que destacan la caída del consumo interno, el aumento de costos y una mayor apertura a las importaciones.
En este aspecto, organizaciones sindicales advierten que el ritmo actual compromete la sostenibilidad de numerosas ramas industriales, especialmente aquellas con menor capacidad de competir frente a bienes provenientes del exterior. A su vez, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios limita la recuperación de la demanda, lo que retroalimenta la contracción del sector.
El escenario se inscribe en el programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, que promueve una reconfiguración del esquema productivo con eje en la liberalización de mercados y la reducción del gasto público.
Los datos difundidos por el INDEC consolidan un panorama crítico para la industria argentina, con caídas profundas y extendidas que afectan a la mayoría de los sectores. La magnitud del retroceso no sólo refleja un ciclo adverso, sino que plantea interrogantes sobre la capacidad de recuperación en el corto plazo.
En estas cifras, la evolución del consumo interno, la competitividad frente a importaciones y las definiciones de política económica serán determinantes para definir el rumbo del entramado productivo. La industria, históricamente uno de los motores del empleo y la generación de valor, enfrenta así uno de sus momentos más desafiantes de los últimos años.