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La UNSJ lanza una carrera clave en gestión del agua para enfrentar la crisis hídrica

En medio de un panorama de escasez estructural y conflictos por la distribución del agua, la Universidad Nacional de San Juan implementará una tecnicatura a distancia orientada a profesionalizar la gestión de los sistemas de riego y fortalecer la toma de decisiones en un recurso cada vez más limitado.
En una provincia donde el agua dejó de ser un insumo abundante para convertirse en un recurso en disputa, la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) decidió intervenir desde uno de los frentes más estratégicos: la formación. En una situación de crisis hídrica persistente, la casa de altos estudios pondrá en marcha la Tecnicatura en Gestión de Distritos de Riego, una propuesta académica que busca dar respuesta a un problema que ya no admite abordajes parciales.
La iniciativa, aprobada por el Consejo Superior en octubre pasado, será implementada por la Facultad de Ingeniería bajo una modalidad híbrida —con fuerte impronta a distancia— y tendrá una duración de dos años. Su diseño no es casual: apunta a ampliar el acceso a estudiantes de departamentos alejados y, al mismo tiempo, a formar perfiles técnicos capaces de intervenir en uno de los núcleos más sensibles de la economía provincial.
“Tenemos la proyección de comenzar el semestre que viene”, explicó la decana Andrea Díaz, al anticipar el inicio de una propuesta que se inscribe en un momento particularmente complejo. La tensión entre productores y organismos de control por la distribución del agua de riego —con volúmenes que rondan los 650 a 680 hectómetros cúbicos, lejos de las demandas del sector— refleja la magnitud de un conflicto que excede lo coyuntural.
Los datos acompañan esa percepción. Informes técnicos elaborados por especialistas de la propia universidad advierten que la escasez hídrica en San Juan dejó de ser un fenómeno transitorio para consolidarse como una condición estructural, con impacto directo en la producción, el ambiente y las comunidades. Incluso, proyecciones científicas sostienen que el estrés hídrico podría persistir durante décadas, lo que obliga a repensar de manera integral los modelos de gestión .
En este ámbito, la nueva tecnicatura no solo aporta formación académica, sino que introduce un cambio de enfoque: profesionalizar la administración de un recurso escaso. El plan de estudios —que contempla cinco materias por semestre, prácticas socioeducativas y un trabajo integrador— apunta a formar técnicos capaces de planificar, operar y optimizar sistemas de riego y drenaje, en articulación con las demandas productivas.
El desafío, hacia adelante, será que ese conocimiento se traduzca en mejores prácticas, mayor eficiencia y decisiones más equilibradas. En definitiva, en una gestión del agua que esté a la altura de una realidad que ya no admite improvisaciones.