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Inflación en alza: marzo por encima del 3% y abril con subas en servicios clave

Mientras el Gobierno anticipa una desaceleración inflacionaria en los próximos meses, los datos marcan un marzo por encima del 3% y un abril cargado de incrementos en servicios esenciales, lo que vuelve a presionar el ingreso real de los trabajadores.

El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el dato será elevado, al atribuirlo a factores estacionales —como el inicio del ciclo lectivo— y a condicionantes externos.

Entre los elementos que impulsaron la aceleración aparece el impacto rezagado del shock internacional vinculado al conflicto en Medio Oriente, que encareció los combustibles. Desde su inicio, los precios de la nafta acumularon subas cercanas al 20%, con margen adicional pendiente para alinearse con los valores de exportación.

A esto se suma un cambio en la política monetaria: el Banco Central redujo encajes bancarios, liberando liquidez y reforzando una estrategia que busca recomponer anclas nominales en un contexto de estabilidad cambiaria. Este esquema convive con una apreciación del tipo de cambio y una marcada valorización de los activos en pesos, en especial los bonos ajustados por inflación.

Abril: aumentos en cadena y presión sobre los ingresos

Lejos de marcar un alivio inmediato, abril comenzará con una batería de incrementos en sectores clave de la economía, consolidando un escenario de alta presión sobre los salarios.

En el ámbito de la salud privada, las principales empresas del sector —como OSDE, Swiss Medical, Galeno y Omint— aplicarán un aumento cercano al 2,9% en sus cuotas, en línea con la inflación de febrero.

En el mercado inmobiliario, los contratos regidos por la Ley 27.551 sufrirán una actualización anual del 33,3% según el Índice de Contratos de Locación (ICL), lo que implica un salto significativo en el costo de la vivienda.

En este sentido, el precio de los combustibles se mantiene como una de las principales incógnitas. Con la nafta súper ya por encima de los $2.000 por litro, su evolución dependerá del comportamiento del crudo a nivel internacional, lo que podría trasladarse nuevamente a la estructura de costos de toda la economía.

Salarios en tensión: entre la promesa y la realidad

El Gobierno sostiene que, a partir de abril, la inflación comenzará a desacelerarse y permitirá una recuperación del poder adquisitivo. Sin embargo, la dinámica actual de precios y la acumulación de aumentos en servicios regulados y privados plantean un escenario más complejo.

La clave estará en la velocidad de esa eventual desaceleración frente a la inercia inflacionaria y la recomposición de precios relativos. Mientras tanto, los salarios continúan corriendo detrás de una inflación que, lejos de disiparse, sigue mostrando signos de persistencia.

El cierre del primer trimestre deja una señal clara: la inflación mantiene un piso elevado y los ajustes pendientes continúan trasladándose a los precios. Con abril iniciando con subas en rubros esenciales, el desafío no será solo reducir la nominalidad de la economía, sino garantizar que esa ralentización llegue a tiempo para recomponer el ingreso real.
En ese delicado equilibrio entre expectativas oficiales y dinámica efectiva de precios, se juega buena parte de la estabilidad social y económica de los próximos meses.

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