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Monotributistas sin elección: el Estado reasignará cobertura médica de forma directa

En un entorno marcado por la fragilidad del sistema de salud y la creciente salida de entidades del padrón oficial, el Gobierno nacional avanzó con una medida que modifica de manera sustancial la lógica de afiliación de los monotributistas. A través de la Resolución 492/2026, publicada el 19 de marzo en el Boletín Oficial, dispuso la asignación automática de una nueva obra social para aquellos afiliados que queden sin cobertura.
La normativa, establece la creación de un registro específico de agentes del seguro de salud habilitados para recibir a estos beneficiarios. Se trata de un esquema preventivo que apunta a evitar interrupciones en la atención médica frente al cierre o la inhabilitación de obras sociales, una situación que se ha vuelto recurrente en los últimos meses.
Hasta ahora, el procedimiento contemplaba que cada monotributista gestionara por su cuenta el cambio de cobertura, con la posibilidad —aunque no siempre efectiva— de elegir una nueva entidad. Con la nueva resolución, ese margen de decisión queda reducido: el traspaso será automático hacia alguna de las obras sociales previamente inscriptas en el registro, lo que introduce un criterio de asignación centralizado.
El ingreso a este listado será voluntario para las obras sociales, aunque condicionado a requisitos estrictos: deberán estar activas, contar con padrón vigente y no atravesar procesos de crisis o liquidación. El objetivo oficial es evitar un efecto dominó que profundice la inestabilidad del sistema.
La medida se inscribe en un momento de creciente preocupación por la sostenibilidad del modelo de cobertura para trabajadores independientes. Días antes de la resolución, la advirtió sobre un fuerte desfasaje estructural entre los costos reales de la atención médica y los aportes que realizan los monotributistas.
Según ese diagnóstico, el Programa Médico Obligatorio supera los $100.000 mensuales por adulto y puede alcanzar entre $160.000 y $170.000 en personas mayores, mientras que el componente destinado a obra social dentro del monotributo se ubica en apenas $21.990,11 desde febrero de 2026. La brecha expone un esquema financieramente inviable en el mediano plazo.
En este aspecto, desde el sector alertan sobre el riesgo de una expulsión progresiva de monotributistas del sistema de obras sociales, con el consecuente traslado de la demanda hacia el sistema público, ya tensionado por restricciones presupuestarias.
La política de fiscalización impulsada durante la gestión de también contribuyó a este escenario. Desde su asunción, más de 160 entidades —entre obras sociales y empresas de medicina prepaga— fueron excluidas del registro oficial por incumplimientos en materia de solvencia, documentación y operatividad. Solo en marzo de 2026, se dieron de baja diez nuevas prepagas.