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Paritaria docente: AMET y UDA rechazan la oferta oficial y UDAP allana el camino hacia el acuerdo

Mientras AMET y UDA cuestionaron la propuesta por su composición no remunerativa y su falta de impacto estructural, UDAP la aprobó por mayoría y dejó al Gobierno provincial en condiciones de avanzar hacia el cierre de la paritaria, en un escenario atravesado por tensiones y diferencias de fondo.

La negociación salarial docente en San Juan ingresó en una etapa decisiva marcada por la fractura sindical. En la antesala de una nueva reunión paritaria, la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) confirmó su rechazo a la última oferta del Ejecutivo provincial, alineándose con la postura previamente adoptada por la Unión Docentes Argentinos (UDA). En contraposición, la Unión Docentes Agremiados Provinciales (UDAP) resolvió aceptar la propuesta, inclinando el equilibrio de la negociación hacia un eventual cierre.

La decisión de AMET se conoció pasado el mediodía, luego de que la propuesta del Ejecutivo fuera sometida a consulta de bases. El principal punto de conflicto radicó en la inclusión de sumas fijas no remunerativas, particularmente un bono mensual de 100.000 pesos por cargo, que no impacta en el salario básico ni en adicionales como el aguinaldo o las jubilaciones. Este esquema fue interpretado por los gremios disidentes como una herramienta coyuntural que no resuelve el deterioro estructural del ingreso docente.

La oferta del Gobierno contempla, además, un incremento del 5% sobre el valor índice tomando como referencia diciembre de 2025, junto con la incorporación de seis puntos a los códigos A01 y E60 del nomenclador, con efectos en distintos componentes del salario. A esto se suman aumentos del 2% en mayo y del 3% en junio, así como una cláusula de revisión condicionada a la evolución económica y fiscal de la provincia.

Otro de los ejes cuestionados por AMET y UDA fue precisamente esa cláusula de actualización, al considerar que subordina los futuros ajustes a la capacidad recaudatoria del Estado provincial en lugar de establecer mecanismos automáticos vinculados a la inflación. En ese sentido, ambos gremios coincidieron en reclamar una recomposición salarial con mayor previsibilidad y alcance integral.

También señalaron la necesidad de que cualquier mejora abarque a la totalidad del sistema educativo, sin segmentaciones que generen inequidades entre cargos, niveles o modalidades.

Desde la conducción de AMET, encabezada por Daniel Quiroga, se enfatizó que la propuesta no satisface las demandas específicas del sector técnico, profundizando así el distanciamiento con la posición oficial.

En contraste, UDAP —el gremio con mayor peso en la mesa de negociación— resolvió aprobar la oferta tras un extenso debate interno. La decisión, adoptada por mayoría en su plenario, resulta determinante para el desenlace del proceso paritario, ya que su aval otorga al Ejecutivo el respaldo necesario para avanzar hacia la formalización del acuerdo.

El escenario que emerge de esta negociación expone una doble dinámica. Por un lado, el Gobierno logra encaminar el cierre de la paritaria apoyado en el respaldo del sindicato mayoritario, lo que le permite sostener su estrategia de administración fiscal en un contexto económico restrictivo. Por otro, la negativa de AMET y UDA deja al descubierto un malestar persistente en sectores del sistema educativo que cuestionan la calidad de la recomposición salarial.

La utilización de sumas no remunerativas vuelve a posicionarse como un punto crítico. Si bien ofrece una respuesta inmediata al deterioro del poder adquisitivo, su carácter transitorio y su exclusión del salario básico generan tensiones de mediano y largo plazo, especialmente en lo que respecta a derechos previsionales.

Asimismo, la inclusión de cláusulas atadas a variables fiscales introduce un elemento de incertidumbre que choca con la demanda sindical de previsibilidad en los ingresos, en un contexto inflacionario que continúa erosionando los salarios reales.

Con la aceptación de UDAP, el Gobierno queda a un paso de cerrar la paritaria docente, aunque lo hace sobre una base de consenso parcial y con señales claras de disconformidad en parte del arco gremial. La resolución del conflicto, lejos de clausurar el debate, deja abiertas fricciones que probablemente reaparezcan en futuras negociaciones, bajo un panorama donde la puja entre sostenibilidad fiscal y recomposición salarial seguirá marcando el pulso de la agenda educativa.

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