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Sindicatos estiman que una familia trabajadora necesita más de $2,7 millones para vivir dignamente

El Frente de Sindicatos Unidos presentó la Canasta Básica del Hogar Trabajador, un indicador elaborado por equipos técnicos gremiales que busca reflejar el costo real de vida de las familias asalariadas. Según el informe, un hogar necesita $2.706.923 mensuales para cubrir necesidades básicas, un monto que deja en evidencia la brecha entre los ingresos actuales y el nivel salarial necesario para una vida digna.
En un momento de fuerte discusión sobre salarios e ingresos, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) presentó un informe propio que busca instalar un nuevo parámetro en el debate económico: cuánto necesita realmente una familia trabajadora para sostener un nivel de vida digno.
El estudio, denominado Canasta Básica del Hogar Trabajador, fue elaborado por equipos técnicos del espacio sindical integrado por gremios de distintos sectores productivos y del Estado, entre ellos la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Federación Aceitera y organizaciones del sector aeronáutico.
De acuerdo con el documento, un hogar asalariado requiere $2.706.923 mensuales para cubrir las necesidades básicas contempladas en la Constitución Nacional. Bajo esta estimación, el Salario Mínimo, Vital y Móvil debería multiplicarse por ocho para alcanzar ese nivel de ingresos.
La medición busca diferenciarse de los indicadores tradicionales utilizados para calcular pobreza o indigencia. En lugar de establecer un piso de subsistencia, el objetivo del estudio es fijar un parámetro de ingreso que garantice condiciones de vida dignas para los trabajadores.
Cómo se compone la canasta sindical
El informe detalla los principales rubros que conforman el costo mensual estimado para un hogar trabajador.
El gasto en alimentación representa unos $618.583, mientras que el rubro vivienda alcanza aproximadamente $533.942, contemplando alquileres, servicios y mantenimiento del hogar.
A su vez, se estiman $329.582 para salud, $233.852 para educación y cultura, y $138.693 destinados a vestimenta.
Uno de los componentes más significativos del cálculo es el destinado a transporte, vacaciones y esparcimiento, que asciende a $554.511, reflejando una concepción de bienestar que excede la mera subsistencia económica.
El informe también incluye un apartado de previsión, calculado en $297.762, que contempla gastos imprevistos o ahorro familiar.
Críticas al modelo económico y al deterioro salarial
Durante la presentación del informe, el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, sostuvo que el objetivo central de la iniciativa es abrir una discusión más profunda sobre la distribución del ingreso en el país.
“El debate es quién se queda con la riqueza que generamos los trabajadores. Si somos quienes la producimos, también debemos discutir cómo se distribuye”, planteó el dirigente.
En ese marco, Aguiar afirmó que actualmente una familia necesita más de $2,7 millones mensuales para vivir dignamente, y cuestionó el rumbo económico del gobierno encabezado por Javier Milei, además de criticar el uso de recursos públicos en viajes oficiales.
Industria, empleo y caída del poder adquisitivo
El secretario general de la UOM, Abel Furlán, también participó de la presentación y aseguró que el deterioro del poder adquisitivo responde a una política económica deliberada.
Según el dirigente metalúrgico, la actual dinámica salarial no puede interpretarse como una fluctuación coyuntural.
“No estamos frente a un fenómeno económico aislado. Lo que el modelo económico presenta como éxito es, en realidad, una reducción sistemática del poder adquisitivo de los salarios”, advirtió.
Furlán también alertó sobre el impacto que esta situación está teniendo en el aparato productivo, con cierres de empresas y despidos registrados en distintos sectores industriales durante los últimos meses. “Mientras el Gobierno mide pobreza, nosotros medimos dignidad”
Desde la Federación Aceitera, su secretario general Daniel Yofra explicó que la iniciativa busca fijar parámetros propios ante la falta de consensos en el ámbito del Consejo del Salario.
“Mientras el Gobierno mide números de pobreza, nosotros presentamos números de dignidad”, afirmó.
El dirigente subrayó que la intención es aportar una referencia concreta para discutir salarios en las negociaciones colectivas y en el debate público sobre ingresos.
La pérdida de ingresos y el crecimiento del endeudamiento
El informe del FreSU también analiza la evolución de los ingresos durante la actual gestión y sostiene que los trabajadores habrían perdido 54 billones de pesos en términos reales.
Según los cálculos del estudio, la pérdida promedio alcanzaría $2.125.000 por trabajador en el sector privado y $11.021.000 en el sector público.
En el mismo sentido, el documento advierte sobre un crecimiento acelerado del endeudamiento familiar. Mientras que hace un año los hogares destinaban cerca del 10% de sus ingresos al pago de deudas, actualmente esa proporción habría escalado al 26,3%, con un stock total de compromisos financieros que superaría los 36 billones de pesos.
Un frente sindical amplio
La presentación del informe reunió a dirigentes de más de 120 organizaciones sindicales que integran el FreSU.
Entre ellos participaron Hugo Godoy, Graciela Aleñá, Clara Chevalier, Jorge Alejandro Vargas, Ricardo Peidro, Rubén Ruiz, Julio Aralde, Oscar Isasi, Mercedes Cabezas y José Luque, entre otros.
Más allá de las cifras, el informe del FreSU intenta instalar un debate de fondo sobre el salario en la Argentina: si los ingresos actuales permiten sostener un estándar de vida digno para las familias trabajadoras.
En una situación marcada por la inflación acumulada, la caída del consumo y el aumento del endeudamiento de los hogares, la creación de esta canasta sindical aparece como un intento del movimiento obrero de intervenir con datos propios en la discusión económica y social.