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Polémica por el aire acondicionado en los colectivos de San Juan

Tras la viralización de un presunto mensaje interno de la empresa La Positiva que ordenaría a los choferes no utilizar el aire acondicionado, la Secretaría de Tránsito y Transporte de San Juan inició una investigación. El caso reavivó el debate sobre las condiciones del servicio en la Red Tulum y puso en evidencia las deficiencias estructurales del sistema, mientras el Gobierno impulsa una nueva ley para reformar el transporte público provincial.

Una captura de pantalla difundida en redes sociales fue suficiente para desatar una fuerte controversia en torno al transporte público sanjuanino. El mensaje, atribuido a la gerencia de la empresa de colectivos La Positiva, indicaba a los conductores que evitaran utilizar el aire acondicionado en las unidades, bajo advertencia de posibles sanciones en caso de incumplimiento.

La circulación de esa comunicación generó una inmediata reacción entre los usuarios de la Red Tulum, quienes cuestionaron la eventual decisión empresarial por su impacto directo en las condiciones de viaje, especialmente en una época de altas temperaturas que caracterizan al verano en la provincia.

Frente al malestar social que comenzó a multiplicarse en redes y grupos de mensajería, la Secretaría de Tránsito y Transporte decidió intervenir para determinar si la directiva existió efectivamente y si vulnera las obligaciones contractuales de las concesionarias.

El marco regulatorio es claro: el contrato de concesión establece que las empresas deben garantizar niveles mínimos de confort para los pasajeros. En ese esquema, el funcionamiento del sistema de refrigeración no constituye un servicio opcional, sino una prestación obligatoria cuando las condiciones climáticas así lo requieren.

En diálogo con medios locales, el secretario de Tránsito y Transporte, Marcelo Molina, reconoció que el problema del aire acondicionado excede el episodio puntual y responde a una falencia estructural del sistema.

“Cuando asumimos no había un 50% de colectivos con aire acondicionado. El sistema de refrigeración debe funcionar cuando la temperatura supera los 25 grados”, explicó el funcionario.

El diagnóstico oficial revela un escenario todavía incompleto en materia de modernización. Si bien durante el último año se incorporaron entre 80 y 90 unidades nuevas, la situación dista de estar resuelta. Según admitió Molina, muchas empresas continúan rezagadas en el mantenimiento y correcto funcionamiento de los equipos de climatización.

“Las empresas siguen atrasadas con el tema de los aires, pero estamos analizando la situación”, sostuvo.

La polémica expone así un problema más amplio: la distancia entre los estándares previstos en la regulación del sistema y la experiencia cotidiana de los usuarios, que reclaman mejoras en confort, frecuencia y calidad del servicio.

Hacia una reforma del sistema de transporte

A la par del conflicto, el Gobierno provincial avanza en la elaboración de un proyecto de nueva ley de transporte, con el objetivo de actualizar el marco normativo y reorganizar el funcionamiento del sector.

La iniciativa busca introducir cambios estructurales orientados a modernizar el servicio, mejorar la eficiencia operativa y ampliar la participación de prestadores mediante un esquema de competencia regulada.

“El cambio que planteamos es una ley para los usuarios y los trabajadores, que resuelva los inconvenientes del sistema. Buscamos un transporte moderno y seguro”, afirmó Molina.

Entre los ejes centrales del proyecto aparecen varias transformaciones relevantes. Por un lado, se propone ampliar la competencia, habilitando la participación de más empresas mediante un aumento en la cantidad de licencias disponibles por habitante.

Al mismo tiempo, el texto prevé mayores exigencias para los conductores, quienes deberán  reunir condiciones específicas vinculadas al respeto de la normativa vial y la seguridad de los pasajeros.

Otro punto novedoso será la incorporación de plataformas digitales como herramienta para la prestación de servicios, lo que permitiría integrar aplicaciones tecnológicas al esquema de movilidad urbana.

Finalmente, el Gobierno plantea una reducción de la carga impositiva del sector, con el objetivo de estimular inversiones y facilitar la renovación de las flotas.

“Queremos que todos puedan trabajar con las plataformas que quieran. La intención es quitar la mayor tasa de impuestos posible y asegurar el mejor servicio para los usuarios”, agregó el funcionario.

Un debate que trasciende un episodio puntual

Más allá de la investigación sobre la empresa señalada, el episodio puso de manifiesto un malestar persistente dentro del sistema de transporte público: la necesidad de equilibrar sostenibilidad económica, calidad del servicio y cumplimiento de estándares mínimos para los pasajeros.

 Bajo estas circunstancias, el aire acondicionado se transformó en un símbolo de una discusión mayor: la modernización efectiva del transporte urbano y la capacidad del Estado para garantizar que las mejoras prometidas se traduzcan en condiciones reales de viaje.

La investigación sobre la presunta prohibición del aire acondicionado en una empresa de colectivos terminó abriendo una ventana hacia un problema más profundo del transporte sanjuanino. La falta de equipamiento plenamente operativo, las dificultades de mantenimiento y desequilibrios surgidos entre costos empresariales y calidad del servicio configuran un escenario que exige definiciones estructurales.

La futura ley de transporte aparece, en ese marco, como una oportunidad para redefinir las reglas del sistema y elevar los estándares de prestación. Sin embargo, el verdadero desafío no radicará únicamente en la redacción de una nueva normativa, sino en su capacidad de traducirse en un servicio más eficiente, moderno y, sobre todo, digno para quienes dependen del transporte público cada día.

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