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La UOM enfrenta la reforma laboral con movilización y renovación de autoridades

En medio del tramo final del tratamiento legislativo de la reforma laboral, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) profundizó su postura de confrontación y confirmó su participación en la jornada nacional de protesta convocada para este viernes frente al Congreso, con réplicas en distintas provincias. En San Juan, la concentración se realizará a las 18 en Plaza 25 de Mayo, desde donde partirá la movilización.
Martín Solazzo, titular de la UOM sanjuanina, ratificó la adhesión del gremio a la convocatoria impulsada por el frente sindical que integran distintas organizaciones, entre ellas las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y sindicatos universitarios.
“Hemos decidido movilizar para visibilizar nuestra oposición. Consideramos que esta ley implica un retroceso profundo para el conjunto de los trabajadores”, afirmó.
La protesta se produce en un escenario sindical fragmentado. Mientras sectores combativos sostienen la necesidad de mantener la presión callejera, la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió no acompañar la movilización y concentrar su estrategia en el plano judicial. La central obrera anunció que el lunes presentará en Tribunales un planteo de inconstitucionalidad contra la norma, una jugada que replica la ofensiva iniciada a fines de 2023 frente al DNU 70/2023.
Para la conducción metalúrgica sanjuanina, ambas vías no son excluyentes. “Es correcto que se avance judicialmente, pero no podemos dejar de manifestarnos. Hay que expresar en la calle el rechazo a una reforma que entendemos perjudicial”, señaló Solazzo. El dirigente admitió que el oficialismo cuenta con los votos necesarios para avanzar en el Senado, pero subrayó que el plan de acción “no termina con esta votación”.
Tensiones y estrategias en el mapa sindical
El contraste entre la postura de la CGT y la del frente sindical revela una discusión de fondo sobre la eficacia de las herramientas de presión. La conducción cegetista, que ya realizó un paro general semanas atrás, considera que el margen político para frenar la reforma en el Congreso es limitado y apuesta a que la Justicia pueda revisar aspectos sensibles del texto.
En cambio, los gremios que impulsan la movilización sostienen que la protesta pública continúa siendo un instrumento indispensable para acumular fuerza social y sostener la legitimidad del reclamo. En ese marco, la UOM —históricamente alineada con posiciones de peso dentro del movimiento obrero— optó por acompañar la manifestación y reforzar su presencia territorial.
La movilización en San Juan, según adelantó Solazzo, buscará ser “ordenada y pacífica”, pero contundente en su mensaje político: demostrar que el rechazo no se limita a la Capital Federal y que el malestar alcanza a las provincias.
Elecciones internas en un contexto desafiante
El conflicto nacional coincide con un momento clave para la vida institucional del sindicato. El próximo 2 de marzo comenzarán las elecciones en las 54 seccionales del país. En San Juan habrá lista única, fruto de un acuerdo interno que evitó la competencia, aunque el proceso electoral se desarrollará con normalidad.
La votación se extenderá durante varios días debido a la dispersión geográfica de talleres y empresas. Además de la urna fija en la sede gremial, cuatro urnas móviles recorrerán los establecimientos para garantizar la participación de los afiliados.
El dato no es menor: la renovación de autoridades se produce en un escenario económico complejo, con tensiones salariales y retracción de la actividad industrial, lo que agrega presión a la conducción local. La legitimidad que surja de las urnas será un respaldo clave para afrontar un período que, según el propio Solazzo, anticipa “una lucha prolongada”.
La movilización convocada por la UOM en San Juan sintetiza el momento que atraviesa el sindicalismo argentino: estrategias divergentes frente a un mismo diagnóstico crítico.
Mientras la CGT apuesta a la revisión judicial de la reforma laboral, sectores como el metalúrgico insisten en sostener la protesta en las calles como señal política y mecanismo de cohesión interna.
En ese cruce de tácticas se juega no sólo la suerte de una ley, sino también el perfil que adoptará el movimiento obrero frente a un ciclo de transformaciones estructurales. Con elecciones en marcha y una reforma que promete reconfigurar el vínculo entre capital y trabajo, la dirigencia sindical enfrenta el desafío de combinar unidad, representatividad y capacidad de incidencia real en un escenario que redefine equilibrios históricos.
El desenlace legislativo puede estar próximo; la disputa por su impacto social y jurídico, en cambio, recién comienza.