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Gremios opositores endurecen su postura y llaman a marchar mientras la CGT define su estrategia

El espacio sindical que integran la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y las dos CTAs convocó a marchar este viernes frente al Congreso en rechazo al proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei. ATE confirmó un paro nacional y la CGT evaluará si acompaña la protesta.

En un nuevo episodio del conflicto por la reforma laboral, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) resolvió movilizar este viernes 27 de febrero al Congreso para manifestarse contra la posible aprobación en el Senado del proyecto de flexibilización que impulsa el presidente Milei. La convocatoria se definió tras una reunión realizada en la sede de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), en la Ciudad de Buenos Aires, con participación de dirigentes de más de un centenar de organizaciones gremiales.

El FreSU nuclea, entre otros, a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Sindicato de Aceiteros, gremios aeronáuticos, las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la denominada Mesa Sindical. El colectivo dejó en libertad de acción a cada organización para evaluar la convocatoria a un paro que acompañe la movilización. En ese marco, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) confirmó un paro nacional para la jornada.

El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, cargó con dureza contra el proyecto oficial. “Esta reforma laboral es la continuidad de la que inició a sangre y fuego hace 50 años la dictadura militar. Tenemos que evitar que salga del Congreso”, afirmó, y cuestionó la estrategia de la Confederación General del Trabajo (CGT), que hasta ahora mantuvo una postura más cautelosa respecto de las movilizaciones.

La central obrera reunirá este miércoles a su Consejo Directivo para definir si se suma a la convocatoria. El contraste estratégico quedó expuesto en el paro general del jueves 19, cuando el FreSU decidió marchar al Congreso mientras la CGT se limitó a la huelga sin convocatoria a movilización. Esa diferenciación consolidó al frente sindical como un polo de mayor confrontación directa frente al oficialismo.

Tensión interna y respaldo a Furlán

En simultaneo al rechazo parlamentario, el FreSU hizo pública una declaración de apoyo al titular de la UOM, Abel Furlán, en la antesala de elecciones clave en el gremio metalúrgico. El espacio denunció una “campaña de hostigamiento” y “operaciones mediáticas” destinadas a debilitar su conducción.

El comunicado apuntó también contra el empresario Paolo Rocca, a quien identificaron como uno de los principales exponentes del poder económico enfrentado con la UOM en la discusión por salarios y condiciones laborales en el sector siderúrgico y metalúrgico. Según el FreSU, los cuestionamientos a Furlán buscan intervenir indirectamente en el proceso electoral interno y erosionar una conducción que calificaron de “valiente” frente a las presiones empresariales.

La disputa excede la coyuntura legislativa. En el trasfondo se cruzan la pulseada por el rumbo del movimiento obrero, la estrategia frente al Gobierno y la reorganización interna de los gremios en un ámbito de caída del poder adquisitivo y reformas estructurales.

Con el Senado como próximo escenario decisivo, el conflicto sindical vuelve a ocupar el centro de la escena política. El grado de adhesión que logre la movilización del viernes y la eventual participación de la CGT marcarán el volumen real de la resistencia gremial frente al oficialismo.

Más allá del resultado parlamentario, la convocatoria del FreSU confirma que el movimiento obrero atraviesa una etapa de reconfiguración interna y de redefinición de liderazgos. La discusión ya no se limita al texto de la reforma laboral: también pone en juego el modelo de representación sindical y la capacidad de articulación frente a un Gobierno decidido a avanzar con cambios estructurales en el mercado de trabajo.

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