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Más de 100 sindicatos marchan al Congreso contra la modernización laboral

Mientras la Cámara de Diputados se preparaba para tratar la reforma laboral impulsada por el Gobierno, el mapa sindical exhibe una fractura estratégica. La Confederación General del Trabajo resolvió un paro general sin actos ni marchas. Sin embargo, el flamante Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) decidió ocupar la calle y convocó a una movilización al Congreso para acompañar la huelga con presencia activa.
El frente —que tiene como punta de lanza a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), los Aceiteros y gremios aeronáuticos— agrupa a más de cien sindicatos provenientes tanto de la CGT como de las dos CTA. Su irrupción consolida un espacio que busca representar al sindicalismo movilizador, en contraste con lo que algunos dirigentes definen como la “prudencia política” de la conducción cegetista.
La decisión se tomó tras una reunión de más de dos horas entre los principales referentes del frente. Allí no solo se confirmó la movilización central en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires —con concentración a las 12 en la intersección de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen—, sino también la organización de protestas en capitales provinciales para visibilizar el rechazo al proyecto oficial.
“Garantizar un paro activo”
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue uno de los voceros más enfáticos. “El paro se va a hacer sentir en todo el país, pero no podemos quedarnos en la casa. Si no movilizamos, el Gobierno se hace un festín. La única posibilidad que tenemos de derrotar esta nefasta reforma es saliendo a la calle”, sostuvo.
Para Aguiar, el contexto político posterior a la media sanción en el Senado exige redoblar la presión. Habló de un “mandato abierto para luchar” desde el 10 de diciembre de 2023 y advirtió que el movimiento sindical deberá explicar ante sus bases qué rol asumió en esta coyuntura. “Va a haber un día después y vamos a tener que decir si facilitamos o resistimos el mayor ataque a los derechos laborales que se recuerde en democracia”, planteó.
Desde el entorno del dirigente adelantaron que el FreSU difundirá en las próximas horas un documento conjunto con los fundamentos del rechazo a la reforma. No se descartan críticas formales a la CGT por no haber convocado a una huelga cuando el proyecto obtuvo media sanción en la Cámara Alta.
Disputa por la conducción
La movilización del FreSU no solo apunta al oficialismo, sino que también reconfigura el equilibrio interno del sindicalismo. El espacio ganó volumen tras la aparición pública de Pablo Moyano por fuera de la estructura orgánica de Camioneros y se posiciona como el principal polo de presión dentro del universo gremial.
La CGT, en cambio, apuesta a una estrategia de menor confrontación directa, evitando una imagen de escalada que complique la negociación institucional. Esa diferencia táctica —paro pasivo versus paro activo— cristaliza una tirantez de fondo sobre cómo enfrentar una reforma que el oficialismo define como “modernización laboral” y que sus detractores consideran regresiva.
La izquierda, con columna propia
En este sentido, el Plenario de Sindicatos Combativos, vinculado al sindicalismo de izquierda y al Frente de Izquierda, también confirmó su participación en la jornada, aunque con una columna independiente. Entre sus referentes sobresale el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), actualmente atravesado por el conflicto en la empresa Fate.
Desde ese espacio cuestionaron tanto el contenido integral del proyecto como la actitud de la CGT, a la que acusan de negociar aspectos puntuales —como la cuota solidaria sindical— sin confrontar de lleno con el Gobierno. “No discutimos un artículo, cuestionamos los 200 artículos de la reforma al servicio de las patronales”, señalaron en un comunicado.