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Santilli inicia una gira clave por el interior del país para sumar votos a la reforma laboral

Con el objetivo de aprobar la reforma laboral en febrero, el Ejecutivo nacional reactivó las negociaciones con los gobernadores. Diego Santilli encabezará una gira por al menos diez provincias para sumar apoyos, mientras la Casa Rosada intenta replicar el esquema de acuerdos que permitió sancionar el Presupuesto 2026.

El Gobierno nacional volvió a poner en marcha la maquinaria política para reunir los votos necesarios en el Congreso. La estrategia incluye una ofensiva territorial encabezada por el ministro del Interior, Diego Santilli, quien comenzará este miércoles una gira por al menos diez provincias para persuadir a los gobernadores de acompañar el proyecto de “Modernización Laboral”.

Según trascendidos oficiales, la Casa Rosada aspira a tratar la iniciativa en el Senado durante la primera quincena de febrero. La urgencia responde a una definición política del presidente Javier Milei, que busca avanzar con uno de los ejes estructurales de su programa económico antes del inicio del año legislativo ordinario.

La primera escala del recorrido será Chubut. Este miércoles 10, Santilli se reunirá con el gobernador Ignacio Torres, dirigente del PRO con quien el Ejecutivo mantiene una relación marcada por tensiones recurrentes. El encuentro se produce en un contexto delicado: días atrás, Torres anticipó que su provincia elevará una demanda ante la Corte Suprema por fondos previsionales retenidos por el Estado nacional, una cifra que, según estimaciones provinciales, superaría los 51.000 millones de pesos.

Desde el Ministerio del Interior admiten que la gira no se limitará a una defensa cerrada del proyecto oficial. Aseguran que escucharán los reclamos de cada jurisdicción y que intentarán articular respuestas dentro del margen que habilite el Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo. El mensaje es claro: los apoyos legislativos estarán atados a una negociación política integral, que incluye recursos, compromisos y gestos de gobernabilidad.

En este aspecto, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, reactivó las conversaciones con el equipo legislativo que responde directamente a Javier y Karina Milei. El objetivo es replicar el esquema de acuerdos que permitió al oficialismo avanzar con el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal, dos iniciativas que marcaron un punto de inflexión en la relación del Gobierno con sectores dialoguistas del Congreso.

En esa tarea vuelven a jugar un rol central Patricia Bullrich y Martín Menem, encargados de aceitar las negociaciones en el Senado y la Cámara de Diputados, respectivamente. Ambos trabajan en coordinación con Santilli, el armador del interior Eduardo “Lule” Menem y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, en un entramado político que busca reducir resistencias y ordenar el frente aliado.

De cara al fin de semana, Bullrich y Menem intensificarán los contactos con los bloques afines para limar diferencias sobre el articulado de la reforma, que aún genera reparos en sectores provinciales y en legisladores preocupados por el impacto social y laboral de los cambios propuestos.

La reactivación de la negociación con los gobernadores confirma que, más allá del discurso de confrontación, el Gobierno reconoce los límites de su poder parlamentario y apuesta a una ingeniería política clásica para avanzar con su agenda. La reforma laboral, presentada como una pieza clave del modelo libertario, dependerá menos de la retórica y más de la capacidad del oficialismo para transformar reclamos provinciales en votos concretos. El resultado de esa pulseada comenzará a definirse en las próximas semanas, con el Senado como escenario decisivo y el federalismo como moneda de cambio.

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