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La construcción en retroceso: la nueva caída enciende alarmas sobre el empleo

La actividad de la construcción sufrió un nuevo revés en julio al registrar una caída del 1,8% respecto a junio, de acuerdo con el informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La cifra contrasta con el repunte observado el mes anterior y vuelve a encender alertas en torno a la sustentabilidad del sector y al impacto que esta retracción podría generar sobre el empleo.

Si bien la comparación interanual de julio todavía muestra un avance del 1,4%, y el acumulado de los primeros siete meses del año refleja un crecimiento del 9,2% frente a 2024, la tendencia más inmediata exhibe un escenario de fragilidad. La volatilidad del indicador deja entrever que el repunte del año no logra consolidarse frente a las dificultades que arrastra la economía en general.

Empleo en la cuerda floja

El mercado laboral de la construcción refleja un panorama ambiguo. Por un lado, los puestos registrados crecieron 4,8% interanual en julio; sin embargo, en el balance del primer semestre se observa una merma del 0,9%. Esta dualidad evidencia que el sector no consigue estabilizar la creación de empleo, con meses que marcan alzas aisladas y otros en los que predomina la destrucción de puestos.

La pérdida acumulada de empleo durante 2025 preocupa a los gremios y a las cámaras, que ven cómo el enfriamiento de la actividad puede repercutir directamente en la obra privada y pública, dos pilares fundamentales para la generación de trabajo.

El consumo de materiales exhibe también una marcada heterogeneidad. Insumos como mosaicos graníticos, artículos sanitarios, asfalto y hormigón elaborado mostraron incrementos significativos. En contrapartida, otros esenciales para la actividad —cales, ladrillos, yeso y cemento portland— evidenciaron caídas, reflejando la disparidad en la demanda y las dificultades que enfrentan diferentes ramas dentro de la misma cadena productiva.

Pesimismo empresarial y reclamo de medidas

Las expectativas de las compañías encuestadas por el INDEC ratifican la incertidumbre reinante. Entre las dedicadas a la obra privada, casi siete de cada diez creen que la actividad seguirá sin cambios en el corto plazo, mientras que más del 20% prevé un deterioro. En el caso de la obra pública, el pesimismo es similar: un 22,2% anticipa una retracción y más del 60% no espera variaciones.

El diagnóstico se replica en materia de empleo: más del 70% de las empresas, tanto privadas como públicas, proyecta que el personal ocupado permanecerá sin modificaciones, lo que implica un freno a nuevas incorporaciones.

En este contexto, los empresarios insisten en la necesidad de medidas que alivien la carga impositiva y reduzcan los costos laborales, al tiempo que reclaman mayor acceso al crédito para sostener inversiones.

La construcción vuelve a mostrar las fisuras de una recuperación incompleta. Pese a los números positivos en la comparación interanual, la caída mensual, la inestabilidad en el empleo y la falta de confianza empresaria revelan un cuadro de fragilidad estructural. Si no se implementan políticas que fortalezcan la inversión y protejan la generación de puestos de trabajo, el repunte de los primeros meses del año podría desvanecerse, dejando al sector en una situación de estancamiento prolongado.

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