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La llegada de los robotaxis a Nueva York desata la ira de los taxistas

Los conductores de taxis en Nueva York están al borde de una medida de fuerza masiva después de que la ciudad aprobara un programa de prueba con ocho «robotaxis» de Waymo, la filial de vehículos autónomos de Alphabet, en Manhattan y Brooklyn. La Federación de Taxistas del Estado de Nueva York denuncia que esta iniciativa pone en riesgo los ingresos de más de 200.000 conductores.
La ciudad de Nueva York aprobó un programa de prueba con ocho «robotaxis» de Waymo, la filial de vehículos autónomos de Alphabet, en Manhattan y Brooklyn hasta fines de septiembre. Sin embargo, los conductores de taxis en Nueva York están en desacuerdo con esta medida y amenazan con un paro total si no se frena el plan.
El presidente de la Federación de Taxistas del Estado de Nueva York, Fernando Mateo, calificó duramente la situación, afirmando que «que lo demuestren en la Costa Oeste o en el centro de Estados Unidos o en lugares apartados, pero no en la ciudad de Nueva York». Además, advirtió que si no se frena el plan, los taxistas podrían dejar de trabajar en los cinco condados, lo que paralizaría la ciudad por completo.
La normativa exige que cada vehículo autónomo lleve un especialista a bordo durante las pruebas, y está prohibido que ofrezcan servicios pagados por ahora. Sin embargo, la Federación denuncia que esta iniciativa pone en riesgo los ingresos de más de 200.000 conductores, incluyendo los taxis amarillos y los vehículos sin licencia que operan en los barrios periféricos.
Desde Waymo celebraron el avance, afirmando que «Waymo está dando el siguiente paso, el primero de su tipo, ¡para ofrecer viajes totalmente autónomos a los neoyorquinos!». Destacando su colaboración con las autoridades de transporte y asegurando que sus vehículos completaron más de 10 millones de viajes en otras ciudades, y que este despliegue será regulado con estrictas medidas de seguridad.
La oposición a los robotaxis no se hizo esperar. Ex funcionarios como Bill de Blasio y sindicatos manifestaron que el tráfico caótico y los peatones neoyorquinos hacen de la ciudad un escenario poco adecuado para estos experimentos.