Gremios

Trabajadores de Luz y Fuerza en estado de alerta

El miércoles vence la conciliación obligatoria y la Federación puede retomar el plan de lucha.


La Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (Fatlyf) dispuso un plan de lucha con asambleas y paros que comenzarán luego de vencidos los plazos de la conciliación obligatoria impuesta por el Ministerio de Producción y Trabajo, al tiempo que señaló que «el grave conflicto con las empresas generadoras arriesga la provisión de energía». El titular del sindicato, Guillermo Moser, apuntó que «los trabajadores de 22 firmas generadoras de todo el país habían iniciado medidas de fuerza a partir de la ausencia de acuerdo paritario para este año, pero Trabajo decidió la conciliación obligatoria por un período hábil de 15 días, no obstante haberse agotado todas las instancias de negociación».

Las protestas habían comenzado el 23 de septiembre último, con asistencia a los lugares de empleo y en el contexto de acciones graduales -desde trabajo a reglamento y sesión permanente al paro total-, siempre con atención y preservación de «la naturaleza esencial del servicio eléctrico y las guardias mínimas determinadas por la ley», señaló. Pero Producción y Trabajo dictó la conciliación obligatoria, que regirá hasta el miércoles próximo, por lo que Moser señaló que si para entonces las firmas mantienen «su posición intransigente, los trabajadores volverán de inmediato al paro».
La Fatlyf ratificó el plan de lucha gremial y las medidas de fuerza en las áreas de generación y transporte eléctrico ante «la negativa patronal a firmar paritarias».

Trabajo dispuso la conciliación obligatoria para evitar «la nacionalización del conflicto y los riesgos que toda protesta sindical conlleva para el servicio eléctrico», explicó Moser, quien sin embargo ratificó el estado de «alerta y movilización» del personal del sindicato.

«Las empresas cuestionadas por el gremio son Transener, Pampa Energía, Albanesi, Central Vuelta de Obligado, Alicurá, Termoandes, Cabra Corral, Caracoles, Ullum, Central Térmica Guillermo Brown, Puerto, Güemes, San Nicolás y Piedrabuena, Hidroeléctrica Diamante y Nihuiles, Termoeléctrica General San Martín y Manuel Belgrano, entre otras.

Moser señaló su «total sorpresa» ante la actitud empresaria, ya que «las compañías fueron beneficiadas con ingresos extraordinarios por la devaluación, mientras las escalas salariales, en el mismo período, perdieron a diario poder adquisitivo».

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